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Opinión/ Creado el: 2014-01-24 11:16

De fervores y otros demonios

Durante la evangelización española en América, cuentan algunos historiadores mexicanos, quienes más fácil se convirtieron a la nueva fe católica fueron los más fervientes creyentes en las antiguas religiones.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 24 de 2014

Aquellos pueblos que ya creían en la serpiente emplumada trasladaron con mayor docilidad el objeto de su adoración hacia Jesucristo (y tras cierto milagro, a la Virgen de Guadalupe). Los más escépticos, en cambio, permanecieron reacios.

En los últimos días la opinión pública se escandalizó por las declaraciones de María Luisa Piraquive, cabeza de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional (¡!). Pero no importa qué se diga, va a ser muy difícil que esta iglesia pierda adeptos. Puede ser sancionada por irregularidades en sus ingresos, puede perder el MIRA algunos votos, pero, a menos de que sea eliminada de tajo por alguna fuerza superior, sus feligreses seguirán creyendo que todo el debate es un malintencionado complot de los medios contra la “hermana” Piraquive. Pese a lo que los convencidos de la deliberación piensan, de lo que se trata es de creer para ver y no a la inversa.

Que las religiones utilicen el dinero de sus feligreses para enriquecerse o que interpreten la Biblia según convenga no es nuevo. Como tampoco lo es que discriminen a quienes podrían ser sus posibles guías espirituales. El papa Francisco, líder de los católicos y considerado como “revolucionario” por sus declaraciones, en el mejor de los casos ambiguas, ratificó en pleno siglo XXI que las mujeres no pueden ser sacerdotisas. Y muy a pesar de estas afirmaciones, ¿cuántas mujeres siguen fervientes al catolicismo? ¿Cuántas sin ser fervientes avalan con su presencia la institución que sin amagues les dice que son incapaces de oficiar? ¿Cuántas que ni siquiera practican aceptan su inferioridad con tal de caminar de blanco al altar? Y, del mismo modo, muchas personas en situación de discapacidad seguirán fieles en la Iglesia Ministerial.