De fallos y fallas
Hasta ahora, las decisiones trascendentales para los damnificados de El Quimbo las han proferido la Corte Constitucional y el Consejo de Estado. En ninguno de los dos tribunales se decidió a favor de la gran cantidad de perjudicados. Sin embargo, los tribunales de cierre en su momento le dieron la razón a los afectados.
Claro, hay que aclarar que el Tribunal Administrativo del Huila, sólo acató una solicitud a favor de los piscicultores de Betania, que obviamente hay que resaltar, sobre todo porque en su momento se constituyeron como víctimas del proyecto de El Quimbo, en lo relacionado a la afectación por la construcción de proyecto del embalse, violándoles el derecho al medio ambiente, el trabajo, entre otros.
Pero este amparo, paradójicamente terminó afectado a los piscicultores. Primero el tribunal dijo que no podían llenar el embalse, luego dijo que podían llenarlo pero no podían producir energía. Y mientras todo esto sucedía, un decreto con fuerza de ley (presidencial), tumbó la medida de este órgano judicial y a su paso desató la inicial polémica de choque de poderes.
Fue entonces cuando el contencioso ordenó hacer valer la orden judicial y por una orden de la Corte Constitucional se procedió a la suspensión de la producción de energía. De esta forma, como quedó parada la producción, el gobierno tuteló al Tribunal para que decidiera de fondo cuanto antes y se iniciara, como medida transitoria, la producción de energía.
Lo curioso de este asunto es que en la decisión del Juzgado Tercero Penal del Circuito no se protegió a los pescadores artesanales que también la solicitaron.
Lo que ahora viene es la impugnación a la sentencia, aunque al parecer Emgesa no esperará alguna impugnación, pues ya anunció que iniciará operaciones mañana domingo.
Sería muy bueno que se recogieran las palabras del gobernador Carlos Julio González, en el sentido de que si bien es cierto hay que cumplir con la decisión judicial, hay que exigir las compensaciones para los afectados con el proyecto en el Huila.
Este es el mismo sentir de cientos de huilenses que no vieron con buenos ojos la forma como se dieron las compensaciones. Pero será la misma justicia la que en últimas, tal vez en Bogotá, decida si ameritaba darle otro tipo de compensación a los afectados.
