sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-04-06 09:12

De cómo participar en las marchas de Uribe

Diógenes Díaz Carabalí

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 06 de 2017

Primero que todo, para participar en las marchas de Uribe, hay que ponerse una gruesa venda negra para no ver qué sucedió en sus gobiernos y olvidar los carteles que allí se fraguaron: el de Agro-ingreso Seguro, por ejemplo, que repartió dineros a toda la frivolidad del país incluyendo reinas de belleza, modelos de poca monta, hijitos de papi, empresarios en ascuas; el de la reelección, que compró a última hora al señor Teodolindo con la promesa de que le iban a cambiar el nombre, y a Yidis Medina a quien le prometieron que iban a elegirla Mis Universo. Todo lo que se fraguó desde el Ministerio del transporte, como apoyo a la empresa electoral que montó con la intención de perpetuarse en el poder, y los famosos Consejos Comunitarios para suplantar al legislativo, marchas demagógicas donde se engañaba en vivo y en directo a la población. No olvidar, por ejemplo, las chuzadas y  los crímenes selectivos del DAS, los Falsos Positivos, las Zonas Francas de los pelaos de Uribe, además de todo el desastre en la política internacional, las alianzas con Odebrech, la financiación de las campañas por las cementeras, el hecho de que medio gabinete esté incurso, sus parlamentarios presos, el abono de que por su política internacional perdimos el pleito con Nicaragua, un área casi igual a la geografía del país. Y olvidar la crueldad del accionar paramilitar durante doce años, desde su gobernación de Antioquia hasta los dos periodos presidenciales.

Para participar en las marchas de Uribe hay que tener el cinismo necesario como para tapar los delitos y desaciertos de sus amigos: El procurador Ordoñez, quien compró sus periodos en la procuraduría irrespetando la carrera administrativa, en el ente de control nombró amigos de quienes apoyaron su ilegal reelección, aplazando con bajas estrategias la declaratoria de ilegalidad de su nombramiento, además de su sectaria acción como jefe del ministerio público en favor de sus equivocadas creencias. Tampoco ver en el otro convocante, el expresidente Pastrana, su innata incapacidad, el hecho de haber crecido las FARC hasta convertirlas en un peligro latente para la democracia con sus famosas Zonas de Distención, entregando medio país a la subversión y a su amigo personal Manuel Marulanda Vélez.

Claro que en este país del cinismo, donde los asesinos como “Popeye” adquieren status de santos, no es extraño que todos los “regenerados” de los carteles salgan a marchar en contra del país decente, de aquellos que hemos permanecido en la brega de vivir honestamente, de interactuar en una democracia que aunque pobre, nos ayuda a ser libres, los que toleramos las ideas pero discutimos las injusticias, con la única arma valedera en una sociedad civilizada, la palabra, a pesar de que muchos hayan muerto en el intento. A esos colombianos, de carnes y de huesos, sin blasones ni premios, alejados de las tortas del burocratismo, vale la pena decirles que abran los ojos a las mentiras, en un país fementido por los intereses de un par de familias que se creen con bendiciones superiores, elegidos para dominar en todos los ángulos.