jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-02-09 06:33

Día del periodista

¿Es un día de celebración o de preocupación por el devenir del oficio?

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 09 de 2015

Si bien es cierto esta es una fecha en la que las salas de redacción son destino de múltiples invitaciones a desayunos, almuerzos y cenas por parte de empresas privadas y entidades públicas, no hay mucho para celebrar.

Según la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en 2014 fueron asesinados 20 periodistas en las américas: 5 de México, 4 de Brasil, 4 de Honduras, 3 de Paraguay, 2 de Colombia, 1 de El Salvador y 1 de Perú.

La frase de “el mejor oficio del mundo” que volvió célebre el nobel colombiano, Gabriel García Márquez, ha pasado a ser la del oficio más peligroso. Los periodistas nacionales que fueron asesinados el año pasado en el país fueron Luis Carlos Cervantes, director de la radio comunitaria Morena FM, del municipio de Tarazá (Antioquia). El comunicador fue muerto el 12 de agosto de 2014.

Yonni Steven Caicedo, camarógrafo de los canales TV noticias y Más Noticias, fue asesinado el 19 de febrero del año pasado en la ciudad de Buenaventura (Valle del Cauca), solo diez días después de la celebración del Día del Periodista.

Además de lo peligroso que puede ser el oficio, los periodistas deben enfrentar presiones de todos los sectores: los gobiernos, el sector privado y los grupos irregulares que no tienen reparos en mostrar su poder, económico o político, para censurar, perseguir o amenazar a los comunicadores.

Frente a este panorama, es oportuno recordar algunos apartes de la declaración de Chapultepec, adoptada por la Conferencia Hemisférica sobre libertad de expresión celebrada en México DF, el 11 de marzo de 1994.

“Una prensa libre es condición fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos, promuevan el bienestar y protejan su libertad. No debe existir ninguna ley o acto de poder que coarte la libertad de expresión o de prensa, cualquiera sea el medio de comunicación”, expresa.

El segundo principio de esta declaración indica que toda persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar estos derechos.

“El asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación, la prisión injusta de los periodistas, la destrucción material de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad”, expresa en su cuarto principio.

Ya al final del documento, se afirma que la credibilidad de la prensa está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de precisión, imparcialidad y equidad, y a la clara diferenciación entre los mensajes periodísticos y los comerciales. El logro de estos fines y la observancia de los valores éticos y profesionales no deben ser impuestos. Son responsabilidad exclusiva de periodistas y medios. En una sociedad libre, la opinión pública premia o castiga.