Curiosidad e investigación
Álvaro Hernando Cardona González
Una de las dificultades que tienen los docentes, cuando gozan la fortuna de que los seleccionen para acompañar procesos de aprendizaje en posgrados, es hacerles entender a los estudiantes que a ese nivel, no se debe buscar tanto tener un título para subir en escalafones laborales y aumentar los ingresos, sino aumentar la curiosidad y satisfacer la sed de conocimiento. Han leído bien. Los estudios de posgrado en el mundo se organizaron para estimular la especialización y la profundización del conocimiento, y con ello, a su vez, estimular la investigación en búsqueda de producir más conocimiento.
Lo que países como el nuestro necesitan es producir conocimiento, y menos, como sucede con toda América Latina, aprovechar en demasía los recursos naturales. Una empresa como Google vale más que todo el producto interno bruto de Colombia en varios años y no produce nada tangible. Ahora, en varios países europeos se producen muchos productos, como los farmacéuticos, porque ellos avanzan en la investigación de enfermedades. Y nosotros no. Así que seguimos relegados.
La importancia de aumentar el acceso a la información virtual, con el uso del internet, es precisamente la de poner a más personas en contacto con lo que se conoce. Y por ello es frecuente afirmar que el conocimiento aumentó, porque ahora es más fácil hacer conocer lo que se sabe o ha descubierto y/o poner en entredicho lo que alguien cree es la verdad.
Justamente los estudios de posgrado hacen lo mismo. En otro ámbito más social, más cálido por la interacción con un docente y compañeros pares, con dedicación exclusiva y sin interrupciones pues estamos en un aula o en un laboratorio.
Sólo la curiosidad, el afán de saber más o determinar las verdades por nosotros mismos, produce investigación. Así que un niño, cuando está en esa edad que odiamos los adultos de preguntar por todo (porque no sabemos qué responder), es un investigador. Quiere saber y quiere profundizar.
Colombia no es un país de curiosos, por eso poco investigamos. Y cuánta falta nos hace la investigación para dar valor agregado a lo que tenemos y producimos.
El papel del docente, que siempre hemos concebido como doble: enseñar y formar, en la primera fase debe esforzarse por inculcar en sus alumnos la curiosidad e investigación. En la segunda dar conocimiento que él ha logrado sintetizar para facilitar que los estudiantes den un paso delante de él. No es para que terminen sabiendo lo mismo sino para que superen ese conocimiento y vayan más allá. En materia ambiental existe un enorme e ilimitado campo para el conocimiento y la investigación. Y ahora en Neiva, existen posgrados trabajando en eso.
