Cura contra el cáncer
Ayer se conoció una noticia muy alentadora para todas las personas que padecen de cáncer: antes de dos años Cuba espera contar con un medicamento natural contra esta letal enfermedad.
El laboratorio encargado de tan titánico trabajo es Labiofam, quien a base de veneno de escorpión, busca reducir los tumores y ayudaría a prevenirlos en personas con predisposición a desarrollar la enfermedad.
Se trata de una solución de ocho "péptidos" (cierto tipo de moléculas) extraídos de una especie de escorpión, que clonados mediante técnicas de ingeniería genética, demostraron una efectividad "impresionante" en los ensayos de laboratorio.
En pruebas preclínicas con ratones la respuesta "realmente ha sido impresionante, o sea reducciones de 90% en cuestión de nueve días del tamaño del tumor", señaló José Fraga Castro, presidente de Labiofam.
Realmente es admirable cómo un país, que no tiene las condiciones económicas de otras naciones desarrolladas o de países del ‘tercer mundo’, con modelos capitalistas aparentemente exitosos, sí desarrolla medicamentos para atacar enfermedades tan fuertes y letales como el cáncer.
No se trata de modelos políticos para sostener una buena salud a los ciudadanos, se trata del interés decidido en hacer viable el bienestar de muchas personas que padecen enfermedades que mundialmente han sido difíciles de controlar.
Ojalá este ejemplo y esta buena noticia se repliquen en otros países latinoamericanos, para así ser un ejemplo de desarrollo en torno a ciencia. Para esto es necesario que el ejecutivo invierta más en investigación y en macro proyectos que pro de toda la ciudadanía.
En el desarrollo del nuevo medicamento, que todavía no tiene nombre comercial, están colaborando empresas de China y Rusia, que son menos propensas a recibir "presiones" de transnacionales farmacéuticas, toda vez que un medicamento contra el cáncer sería un reto para la quimioterapia y la radioterapia, que son tratamientos que generan ingresos "millonarios".
Está el reto puesto al resto del mundo. Ya es hora que los laboratorios que cuentan con millonarios recursos vuelvan la mirada a aquellas enfermedades que por años no han tenido cura y que miles de personas esperan una solución.
