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Opinión/ Creado el: 2015-06-11 06:53

Cumpleaños de La Plata

Por Diógenes Díaz Carabalí

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 11 de 2015

Fray Jerónimo Escobar en su memorial afirma que en el pueblo San Sebastían de La Plata habría unos 17.000 indios, ubicados sobre el valle de Cambis, como era llamada el hermoso recodo que forma el río y donde hoy se encuentra asentada la ciudad. Sin embargo, según acta, La Plata fue fundada por el capitán Sebastían Quintero, en el año 1551. La fecha no es muy clara, por las tres fundaciones que hubo de hacerse. Los indios, después de vencidos, prácticamente fueron exterminados, desaparecidos del entorno, para repetir la endémica historia de la conquista, y de las conquistas.

Ha costado el desarrollo de la pequeña ciudad, marca del parangón nacional por su ubicación geográfica desde la conquista (fue fundada por orden de Sebastían de Belalcázar por considerarla ruta hacia el dorado), pasando por la “Patria boba” (allí fue apresado el último presidente de la revolución independentista García Rovira) y la gesta de independencia (Bolívar pernoctaba en sus casonas durante las marchas hacia el Sur). Su mestizaje es el origen de su folklor, sobre él se fundamentan sus tradiciones, su percepción del mundo, la construcción de su idiosincrasia.

La Plata es un lugar abierto por su tradición de posadero, la gente viene y va con absoluta libertad, pero marca, queda instalada en los recuerdos; por su riqueza cultural, por sus atributos ecológicos, por las leyendas que allí se mastican entre la brisa que se agita libre por sus calles y sus casas, por el río que canta bañando su paso como mecanismo de unión con el mundo. Es lugar de gente pujante, laboriosa, que se sobrepone con absoluta valentía en medio de la catástrofe: no pocas veces ha tenido que levantarse sobre las ruinas; ha superado terremotos, avalanchas, violencia. El sino de La Plata es perdurar, por eso sus habitantes la miran con la proyección de los siglos, con el canto de los días sin término, con el ruido de las campanas que desde su templo llaman a misa, a continuar el imparable destino de su historia.

El cumpleaños de La Plata es cumpleaños de todos. De los hombres y las mujeres que con dignidad se sienten orgullosos de haber nacido en su seno. Los que fuimos amantados por la leche fresca de su tierra nos conmueve que podamos celebrarlo desde nuestras propias esquinas. Quienes la habitan sienten el compromiso de cuidar su patrimonio, de proyectar su gesta. Quienes desde la distancia, corta o larga, llevamos la pequeña mancha que nos identifica, dejamos en el camino abierto por sus pasos el nombre inscrito de lo que significa pertenecer a una querencia marcada por su arropo.

Ni siquiera sabemos cuántos años cumple, pero cumple. Para recordar que el eco de muchos corre por las calles, como continuación de nuestras venas. El grito de los hombres que descansan bajo su suelo permanece vigilante. La historia está siendo escrita en las huellas carcomidas de los labriegos, en sus mujeres que contonean un Sanjuanero para espantar de su vivencia el pesimismo. Los hombres unen sus manos para mantener el sueño  con que el pasado fundió el mestizaje. Y así todos, con la manchita de carate que nos hace llamar mojosos, pasamos con la mirada fija en lo trascendente.