jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-03-01 07:16

Cultura criminal

Por Aníbal Charry González

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 01 de 2015

El editorial de El Tiempo del pasado jueves 26 de febrero, con fundamento en los espeluznantes relatos de los sicarios que asesinaron a los hermanos Vanegas Grimaldo en el Caquetá,  cargados de cinismo, sevicia y salvajismo, afirmaba  que estábamos influidos de una siniestra cultura sicarial para resolver  los problemas en Colombia,  resaltada por varios académicos de la Comisión Histórica del proceso de paz que relacionaron con el origen y prolongación del conflicto, pero como una variable independiente del mismo que no garantizará por supuesto que esta deje de ser una forma de dirimir conflictos cotidianos o políticos por el solo hecho de que se firme la paz con las Farc en La Habana, reclamando  una reforma a la justicia para recuperar la confianza de la gente, además de apostarle a una larga transformación cultural que haga posible entender en este país de muertos, que la vida es sagrada.

Plena razón le asiste al editorial, por ser verdad inconcusa la histórica violencia en Colombia para resolver conflictos y diferencias de todo orden como una enseña luciferina muy difícil de desarraigar, pero yo diría que más que cultura sicarial, la que tenemos entronizada es una cultura criminal para tener éxito en todas las actividades de la vida, practicada en todos los estratos sociales y en los sectores público y privado, estimulada principalmente por la dirigencia política que tenemos, y lo más doloroso y grave apoyada por acción y omisión de los asociados, que ven con buenos ojos que se acuda a la criminalidad avalando la política del todo vale para obtener poder político y económico, premiando muchas veces con el reconocimiento político y social a los criminales a sabiendas de sus andanzas.

 No es sino ver lo que tenemos que registrar a diario en materia de criminalidad desde los más altos cargos, hasta el nivel más bajo de la sociedad. Es una cultura vitanda que viene de arriba hacia abajo con enormes niveles de impunidad, que garantiza la vigencia del círculo infernal, pues  los gobernados no tiene más que descarrilarse y seguir el pernicioso ejemplo. Veamos lo más reciente: dijo la Fiscalía tardíamente,  después de que huyera el cerebro de la operación, que en Interbolsa había una  organización criminal de cuello blanco montada exclusivamente para defraudar a sus inversionistas robándose más de 600.000 millones de pesos, que como siempre ahora no aparecen, que pudo hacer de las suyas en medio de la sempiterna falta de control del Estado, interviniendo como siempre tarde cuando ya nos han robado a todos.

El exsenador Dieb Maloof convicto por vínculos con paramilitares, fue acusado como determinador del asesinato de un alcalde del Atlántico. La Corte Suprema de Justicia condena como estaba cantado a la exdirectora del DAS de marras y al exsecretario de la Presidencia por las chuzadas ordenadas por el mismo presidente, a quien medio país apoya. Y lo que faltaba: un magistrado de la Corte Constitucional acusa a su compañero, Jorge Pretelt, quien hoy la preside ¡qué vergüenza!, de pedir coimas para traficar con la justicia. Apague y vámonos.