Cuidado con los alimentos de la calle
Luis Alfonso Albarracín Palomino
No quiero incomodar a los vendedores ambulantes con los siguientes comentarios que voy a realizar a continuación. Las ventas de alimentos en las vías urbanas en las ciudades, se han constituido en una importante fuente de ingresos. Pero, están colocando en serios aprietos a los consumidores, por la falta de higiene en la manipulación de las comidas que expenden. En reiteradas ocasiones somos espectadores de la presencia de personas enfermas en las salas de urgencias de las clínicas y del Hospital Universitario de Neiva, que llegan intoxicadas porque han consumido alimentos contaminados con bacterias. Hoy en día, comer un alimento mal manipulado o contaminado, nos puede salir caro y muy doloroso. Diversas clases de estafilococos y coliformes, entre otros, han encontrado las autoridades sanitarias en las inspecciones que se realizan a las ventas callejeras. Estas, pueden causar infecciones, alergias e intoxicaciones. Estas bacterias están creando un alarmante diagnóstico frente a la calidad de la mayoría de la comida, que se consume en las calles de la ciudad. Un solo comestible puede contener hasta cuatro agentes contaminantes; todos causales de graves enfermedades que afectan principalmente al sistema digestivo y de no ser cuidadas en debida forma, pueden provocar hasta la muerte. Los alimentos más riesgosos para la salud, son aquellos que están expuestos a la intemperie, sin ningún tipo de protección.
Todos los vendedores ambulantes, deberán garantizar a los consumidores, la calidad y la higiene de los alimentos que expenden. Uno de los factores que más influyen en el riesgo de contaminación, tiene que ver con la precaria higiene de vendedores ambulantes de comestibles, pues, aunque tienen que utilizar gorros, guantes y tapabocas, casi ninguno lo usa por economía. Las bacterias no solo están presentes en la comida, sino también en los empaques o en los ingredientes, razón por la cual, debe tenerse en cuenta varias recomendaciones y así evitar que su salud se vea en riesgo por satisfacer un antojo o ahorrarse dinero. Deben cumplir con ciertas normas sanitarias como el suministro de agua potable y recipiente para las basuras, recibir un curso de capacitación especial y tener un permiso sanitario de funcionamiento. Se debe prohibir estas ventas ambulantes, que no cumplan con estas mínimas normas de sanidad y calidad, para proteger a las personas que acuden a este sistema de ventas de comidas en las calles.
