jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-12-06 09:35

Cuentos del profesor Agudelo

La literatura regional se enrique con la presencia de una obra, cuyo título aparentemente pudiera indicarnos que se trata de literatura infantil, pero que nos concierne en todos los aspectos dentro del campo de la palabra,

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 06 de 2014

se trata de unos textos que han de ser motivo para recrear muchas aventuras de aquellas que hemos vivido o que quisiéramos revivir, luego de nuestras infancias y que parecen “Cuentos que no son cuento”, del escritor Jesús Rodolfo Agudelo.

Este hijo de Pensilvania, Caldas, licenciado en Filosofía y Letras, con estudios de posgrado en la Universidad Surcolombiana, dedicado a la docencia en el Municipio de Gigante Huila,  donde se enraizó con todo el amor por la tierra y sus gentes, para hacer posible la creación literaria que día a día se acrecienta con sus obras publicadas, entre las que se destacan poemarios, cuentos y novela, como “Entre espigas y abrojos”,” Siempre seremos tristes”, “Mientras cae la noche”, “Vengo a expresar mi desazón suprema”, “Venga, hermano le cuento” y la novela “Antes de que caiga la noche”, sin hacer referencia a aquellas publicaciones en las cuales, su obra ha enriquecido las antologías regionales y los aportes que se dan a conocer en revistas literarias como Cuatrotablas, entre otras.

Su producción está matizada por un lenguaje sencillo, que va desgranando poco a poco, los hechos y las formas de vida del campo y de la familia, de tal manera que sin querer, el escritor nos va adentrando poco a poco, en la magia de lo cotidiano, para finalizar con hechos inesperados que le dan permanencia a su lenguaje, para fijar su obra, dentro del campo de la literatura, como aporte a lo nuestro, a la vida rural, a la vida agreste y humilde de muchos colombianos pisoteados por la fuerza y la rudeza de los abandonos.

Es que la obra de Jesús Rodolfo Agudelo, no puede desprenderse del entorno que le ha correspondido vivir, desde su infancia y ahora en la madurez de su vida. Jesús Rodolfo, como hijo que es de los procesos históricos que hemos vivido en los últimos cincuenta años y que todos conocemos, y por tanto, su obra no se sustrae a las inclemencias de una sociedad permisiva, indolente que ve como sus recursos naturales, se destruyen por la ambición del poder, en tanto que muchas familias, se desmoronan moral y éticamente, como fruto de una pérdida de valores que nos enfrentan a procesos de reconciliación, de tolerancia, de respeto y sobre todo, de convivencia pacífica, objetivos por ahora inalcanzables en nuestra sociedad.

La Literatura gana hoy con esta publicación, consideramos que los niños, las juventudes y más aún, los que hemos superado dichas etapas de la vida, vamos a encontrar en sus trazos, formas de contagiarnos de la realidad, de usufructuar lo que es un diario vivir, pero que muchas veces pasa desapercibido por todos esos factores que la televisión o los medios masivos de comunicación se encargan de distraernos, de engañarnos y de presentarnos con falsas premisas de una sociedad en apogeo, cuando en el fondo, es una sociedad en decadencia.

Buena hora para Jesús Rodolfo Agudelo, por entregarnos esta publicación, en momentos por los cuales, el país se desangra enfrentado al gran capital, y se rinde ante la inversión extranjera, sin importar las secuelas y la vida que han de vivir, nuestros hijos y los hijos de éstos, en el mañana. Por ahora, rescatemos sus palabras y hagamos un paréntesis para entender y comprender la gracia y la felicidad que vivimos, que nos hace sentir una sensación de alivio y de alegría cuando aún es posible vivir parte de lo que nos narra en su obra: “En las mañanas y al atardecer, el canto de los pájaros nos entretenía y nos deleitaba. Era un verdadero concierto de aves de todos los colores y de muchos tamaños.”

Y termino advirtiendo que todo esto, mañana será desolación y tristeza, en un desierto creado por el hombre para perpetuarse en la insensibilidad que día a día se apodera de nuestros congéneres.