viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-08-26 08:31

Cuando se empañán las lupas

Ahora que se está volviendo costumbre que ciertos funcionarios deshonestos se declaren víctimas de persecución política para justificar su asilo y su fuga o disimular su trampa y hasta su pena electoral, es indispensable reclamar la imparcialidad que pocas veces han tenido los organismos de control en todos los órdenes territoriales.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 26 de 2014

En la mayoría de estos entes se peca por exceso y omisión, pues mientras a nivel nacional la Contralora, el Fiscal y el Procurador adelantan sus acciones de seguimiento, investigación y sanción, a menudo teñidas de parcialidad política, en lo regional tales dependencias parece que operaran como corrientes despachos oficiales sin novedad en el frente. Buena parte de estos funcionarios se posesionan luego de una serie de reuniones, atenciones y pactos entre grupos y bancadas políticas donde el mandatario de turno procura contar con un aliado más. Otros fueron los tiempos donde el partido ganador ejecutaba y el partido opositor fiscalizaba.

Antes de que los acuciosos columnistas locales denuncien los desafueros contra el erario, lo obvio es que los controladores y fiscalizadores se adelanten a exigir cuenta del manejo y estado de los recursos públicos para que toda la comunidad sepa oportunamente sobre su uso pulcro o sobre su dilación y dilapidación. ¿Qué se sabe del despilfarro en las obras deterioradas que relacionara, desde “El rincón del Botalón”, Germán Liévano, como el Teatro Pigoanza, el Parque Isla, el Estadio Urdaneta Arbeláez, el puente antiguo sobre el río Grande de la Magdalena y el Cementerio Central? ¿en qué anda el desangre por las obras inconclusas sobre las que aludiera el periodista Marco Fidel Yukumá, como el distrito de riego Tesalia – Paicol, los mega colegios prometidos por el ex Gobernador Sánchez, los hospitales de Nátaga y La Plata, así como la torre materno infantil del Hospital General de Neiva? ¿Qué dice el Alcalde de Garzón a quien se acusa de estarse robando las arcas del Municipio? No responde ni el ordenador, ni el contratista, ni el interventor, ni el que controla. Y ni se inhabilita, ni se multa, ni se sanciona a nadie.

La corrupción, por acción o por omisión, nos afecta a todos como un cloro maloliente que se vierte desde la bocatoma y se esparce por todas las tuberías de la ciudad, contaminando la vida, honra y bienes de los colombianos. Y ese cloro se estalló en los grifos de los entes de control. Pero los ensordeció… y les empañó las lupas.