Crisis del sector cafetero
Editorial
Desde tiempos pretéritos, el café se convirtió en el producto insignia de la producción cafetera en el país, permitiendo consolidar la economía de algunos departamentos como Antioquia, Viejo Caldas, Santander y posteriormente el Huila, que se ha convertido en el primer productor nacional de este grano. Esta actividad agrícola les ha proporcionado a 86.000 familias generar sus ingresos a través de la siembra y comercialización de este grano en nuestra región.
Pero existen factores detonantes que han diezmado la rentabilidad de la producción del café en esta zona del país. El reciente fenómeno climático de El Niño dañó aproximadamente más del 60% de la producción anual del mismo, que junto con la aplicación de algunas políticas públicas emanadas del Gobierno Nacional, están permeando negativamente la rentabilidad de este sector. Las altas tasas de interés auspiciadas por la Junta Directiva del Banco de la República ha vuelto oneroso el acceso del crédito para los pequeños y medianos agricultores. Mientras en Estados Unidos, estas no superan una tasa del 3% anual para el fomento del sector agropecuario, en la Unión Europea no pasa del 1% anual y en el hermano país de Brasil no sobrepasa la línea del 6% anual.
Igualmente, los precios de los combustibles en Colombia son los más onerosos que se pagan en América Latina, creando un aumento de los costos de producción, teniendo en cuenta el papel del transporte que utilizan los cafeteros para el desarrollo de su actividad económica. Los insumos están siendo producidos por empresas multinacionales como Monsanto, Yara, Syngenta, entre otros, que tiene monopolizadas la producción y distribución de fertilizantes en este país, con anuencia del Gobierno Nacional. Por tal motivo, estas organizaciones se dan el lujo de establecer los niveles de precios de monopolio de los fertilizantes, que se conjugan con la alta devaluación que, durante el último año, ha superado el 50% del precio de las divisas, encareciendo los insumos para la producción del café. Adicionalmente, los altos costos de tributación que se tienen en el país hacen que producir este grano en el Huila se vuelva una odisea para los productores competir en el escenario internacional, porque no son competitivos los precios. Hoy en día, los intermediarios son los que obtienen los mayores márgenes de ganancia porque se benefician de la cadena productiva, creando un panorama y un futuro incierto a todas las familias que con el sudor de la frente han soportado con abnegación y patriotismo las alteraciones en sus ganancias, poniendo en serio riesgo la estabilidad social y económica de las regiones productoras de café. Todo lo anterior, hace indispensable que el gobierno nacional debe estructurar una política pública de incentivos para favorecer a todos los productores de alimentos en nuestro país.
