miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-07-26 07:02

Crímenes impunes

Por Aníbal Charry González

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 26 de 2015

Si hay algo que estimule la criminalidad en Colombia, es saber por parte de los delincuentes que el crimen paga, porque la mayoría de los que se cometen por miríadas en este violento país quedan en la impunidad por la impotencia y la lenidad del Estado para castigarlos, al punto que para poderlos combatir ha tenido que negociar con los criminales que han sometido a la justicia imponiendo sus siniestras condiciones como ocurrió con Pablo Escobar y se pretende hacer con las llamadas bandas criminales. No en vano somos el país más violento de América, donde hasta las diferencias políticas las resolvemos con muertos, y campeones mundiales en impunidad en magnicidios nunca esclarecidos.

Por eso no es raro que según las estadísticas recientemente conocidas, solo uno de cada 10 casos de asesinato llega a sentencia condenatoria, porque la impotente Fiscalía desprovista de medios eficientes para investigar, atiborrada de procesos y carente de competencia para judicializar efectivamente, solo en dos casos por cada diez, ha podido llevar a algún responsable ante los jueces. Y por eso tan poco es raro que actualmente la mayor preocupación que tiene la  ciudadanía ante los masivos embates criminales es la seguridad, que solo mejora en falaces estadísticas que se dan a conocer para tratar de tranquilizar a nuestra atormentada comunidad, que ante la inacción de las autoridades y la justicia, viene acudiendo a la justicia privada que es el camino más expedito para entronizar la barbarie en una sociedad.

Y si la impunidad se encuentra a la orden del día en materia homicida, ni hablar de los demás crímenes, cuyas investigaciones duermen el sueño de los justos cuando se denuncian, porque ya no lo están haciendo los asociados, sabedores de que no va a pasar nada con las denuncias particularmente de los denominados crímenes menores que son los que más agobian a la gente de a pie, pues hasta en la misma Fiscalía como se ha sabido les dicen a los denunciantes con razón que no pierdan el tiempo con querellas y denuncias por esta clase de liviandades criminales, cuando los grandes crímenes se quedan en la impunidad.

Lo más grave de la ascendente criminalidad de todo pelaje que tenemos, es que estamos muy lejos de poderla combatir efectivamente, porque carecemos de política criminal para nuestro país que consulte nuestra particular y feroz idiosincrasia delincuencial, donde hasta los violadores de menores son objeto de la benevolencia del Estado para que gocen de libertad en contravía de nuestra misma legislación penal para que sigan delinquiendo sabedores también  de la impunidad criminal. Si quedan impunes los asesinatos, como no van a quedar impunes los demás crímenes, como los de injuria, calumnia y amenazas de que he sido víctima, cuya denuncia está engavetada en una fiscalía seccional hace más de un año, y el sindicado continúa con sus amenazas estando plenamente identificado seguramente hasta que las cumpla, como le sucede a tantos colombianos inermes ante el acoso delincuencial y la inoperancia de la justicia que fomenta la impunidad criminal.