martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-13 09:29

Cotidianas

Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 13 de 2015

Administrar a Neiva sólo requiere de hombres buenos, no es necesario apuntar a muchas obras, a muchos lemas; es mejor atinar a programas integrales para solucionar problemas estructurales, soluciones que generen confianza ciudadana, gracias a la capacidad de cumplir de los gobernantes, que generen usos y costumbres en los ciudadanos basados en el servicio la tolerancia y la legalidad.

Es viable que un servicio de esta naturaleza permita empezar a erradicar la “cultura” corrupta del atajo, la trampa, el dinero fácil. Siempre estamos hablando de ello y de las necesidades básicas del ciudadano en  todos los lugares de la ciudad porque siempre está pasando algo.  Pasó esta semana, alguien llamó a mi celular y por esas sensaciones raras,  aun desconociendo el número contesté. - Es que su mamá se acaba de caer en un hueco y está muy lesionada-...

Caramba, ya sabemos que pasa, es algo inesperado pero que obliga a moverse. En efecto lesiones por fortuna leves para una venerable mujer de 75 años, le recogí en esa dirección del accidente y justo un efectivo de transito me sugirió, -por favor use el cinturón-, oh si gracias y usted dígale a su jefe o al alcalde  que por favor tape esos huecos. - En esta esquina de la cr. 7ª con cl. 6ta, todos los días pasan  accidentes de personas- refirió una comerciante del sector.

Es una situación diaria de nuestras gentes de nuestras calles, existen tantos huecos como habitantes. Existen entonces tantas personas accidentadas por la falta de mantenimiento de andenes y calles y a ello sumamos la  ineficiente acción de una estrategia para ordenar a los vendedores ambulantes y  comerciantes y empresarios que se toman abusivamente espacios públicos. Un solo ejemplo - carrera quinta con calle 14 un concesionario de motos se tomó el paseo peatonal, no sólo lo usa de  parqueadero, también es  vitrina y hasta taller, es atentatorio caminar por allí;  resulta  inaudita la complaciente mirada de las autoridades.

Estas situaciones cotidianas obligan una  carta de navegación de Neiva clara, transparente y con compromiso de servicio, cifrado en resultados que genere confianza; punto de partida para que los ciudadanos, luego de años de esperanzas frustradas, empiecen a creer.