lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-09 08:40

Corrupción fiscalía y medios

Amadeo González Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 09 de 2016

Es triste, pero es la realidad. Los medios de comunicación nacional, como CARACOL TV, y RCN TV, deberían hacer parte de la Fiscalía General de la Nación, como dependencias encargadas de dar a conocer e informar con pelos y señales, e incluso, con sentencias condenatorias por anticipado, sobre los graves crímenes y delitos que se suceden minuto a minuto en la geografía colombiana.

Últimamente, éstos medios de comunicación tienen la virtud de direccionar todas las informaciones para presentar el estado de delincuencia que se ha tomado todas las instituciones públicas y privadas, todas las vías del país, todas las calles y es capaz incluso de escudriñar hasta en las habitaciones de los colombianos, para presentarnos la verdadera razón de la violencia y de la desestabilización social por la que atravesamos.

No necesitamos conocer del Derecho o de las formas procesales que se surten para investigar, denunciar y condenar a los delincuentes, pero no es mediante negociación en la Habana, o ahora en El Ecuador, en Venezuela, Brasil, Chile o en cualquier confín del universo, para entender que la anhelada Paz de los colombianos, no será posible hasta tanto no se adelanten acciones dentro de nuestro propio país, para rescatar la institucionalidad de la Justicia, para devolverle el fuero a las autoridades de Policía, a los entes de investigación y especialmente en acabar con las fuentes generadoras de violencia que están organizadas en bandas criminales y que no son la guerrilla de las FARC o del ELN.

Las causas de la Violencia están enquistadas en el Gobierno mismo, con funcionarios corruptos, ineptos y sin sentido de pertenencia, están en todas las instituciones encargadas de hacer Justicia o de Legislar y es tal la forma como se direcciona su poder, que son capaces de estar en todas partes, como la transfiguración del poder divino, para ser invisible cuando para todos es visible, y se resume en la corrupción a la cual, ningún gobierno ha querido adelantar las acciones pertinentes para desmantelarlo o para acabar con la génesis del delito y de la impunidad en nuestra patria.

No es ajeno el reconocimiento diario y permanente que se hace, en todo sentido por funcionarios correctos que aún quedan en nuestro Estado Social de Derecho, pero esa ínfima minoría, se ve acorralada cada día, con las formas y los procedimientos de impunidad que se engolosinan con pequeñas condenas de uno o de otro, pero que con intención malvada, se dimensionan en forma horripilante por los medios de comunicación, para engañarnos y hacernos sentir un aire de justicia que no existe, y es una forma de prolongar esa ignorancia de la realidad nacional al que nos ha condenado nuestra democracia de papel.

Los noticieros en Colombia, al igual que la gran mayoría de los medios de comunicación, se han reducido a ser repetidores de nuestro dolor y de nuestra angustia, son quienes se encargan de alimentar la violencia y de generar espacios en los que el delincuente sale victorioso y sobre ese principio universal de la presunción de inocencia, se cohonesta con el crimen y se patrocina una baja pasión de alabanza y de reconocimiento al delincuente, antes que al justiciero que se escuda en la norma fría o en la interpretación equivocada de aquella.

Ya nuestra vida debe silenciarse al caer la noche y todos los colombianos estamos reducidos a escondernos del crimen que acecha, del delito que deambula por las vías de Colombia y que no tiene ni Dios ni Ley. Porque no tenemos ni gobierno, ni paz, ni justicia, y todo es inequidad, abuso de poder y corrupción, corrupción, corrupción.