sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-01-20 08:57

Corrupción

José Israel Charry Calderón

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 20 de 2017

Por su época, el entonces presidente de Colombia Julio César Turbay Ayala (1978-1982) fue objeto de múltiples chascarrillos y acerbas críticas como cuando hizo un pronunciamiento sobre la corrupción asegurando que su gobierno la reduciría a “sus justas proporciones”. Medio mundo, para decirlo en términos coloquiales, se le fue encima. Muchos no se midieron en sus críticas, reparos y censuras. La corrupción no hay que reducirla a “sus justas proporciones” hay que acabarla. Y tenían razón. El asunto no es de reducirla, es de acabarla. Así, sencilla y llanamente.

Pues bien, esta semana, por primera vez, en varias décadas, Gobierno, Fiscalía, Procuraduría y Contraloría, coincidieron en hacer sendos pronunciamientos sobre el candente tema de la corrupción. Como era obvio, tenían que resaltar lo lesiva y dañina que ha sido y será para la sociedad toda. Por encima de la guerra, del conflicto armado, ha estado la corrupción, como afirmó el nuevo vocero del Ministerio Público. Y es que se sabe por cifras y estadísticas que en nuestro país se roban anualmente no menos de sesenta billones de pesos, que equivalen a cuatro puntos del Producto Interno Bruto –PIB-. Cuántos niños no morirían de hambre, cuántos hombres y mujeres no vivirían a la interperie, cuántos compatriotas no morían a las puertas o dentro de los hospitales por los pésimos servicios de salud. Cuántas cosas se podrían hacer con esos sesenta billones de pesos cada año. Pero la Colombia que tenemos es la que conocemos, y no la que muchos soñamos, por cuenta de la maldita corrupción y  la hoy, más que ayer, alocada carrera por hacer dinero como sea, pase lo que pase, porque el dinero es el rey, el que manda. Qué desgracia. Los valores humanos son cosa del pasado, son plantas exóticas. Lo que campea son frases imbéciles como “robó, pero hizo algo” o ésta peor “hay que aprovechar el cuarto de hora”.

Qué seguirá a la reprobación que se ha hecho a la corrupción?. Ni idea. Maravilloso que pudiéramos ver la Colombia que merecemos. Desde luego, es una tarea colosal en la quede debe estar comprometido todo el país, eso es asunto del Gobierno, de las instituciones oficiales; es obligación de particulares, empresarios, civiles y militares, religiosos y ateos. Todo para que Colombia sea un país transparente, no como expresó en sus discurso de posesión el Procurador Fernando Carrillo, quien dijo que dentro de cuatro años quiere “…que Colombia sea un país más transparente”. No más transparente, Señor Procurador, transparente. El asunto no es de reducir la corrupción “ a sus justas proporciones”.