lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-02-27 09:04

Corrupción – personaje del año

Amadeo González Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 27 de 2016

Mucho se discute sobre el personaje del año 2015 y frente a las advertencias que se hacen sobre la necesidad del reconocimiento del mismo, luego de confrontar los hechos y las circunstancias que rodearon al Departamento del Huila, dentro del panorama nacional y sobre todo, frente a la impunidad y la falta de ejercicio de las comunidades en la toma de decisiones al respecto, hemos de concluir que somos nosotros los mismos los huilenses como protagonistas y silenciosos observadores de la realidad, quienes debemos ser elegidos al actuar como víctimas y victimarios del fenómeno de la corrupción, en sus múltiples manifestaciones que se han presentado a lo largo de éste y de los años anteriores.

Desafortunadamente las comunidades huilenses, poco a poco, han ratificado y siguen ratificando éste flagelo como elemento esencial de la vida y de la normalidad del ajetreo permanente de nuestras colectividades, ya que en ningún momento se presentan las movilizaciones, protestas o denuncias, como se corresponde con la forma en que las múltiples caras de éste delito, adquieren en el devenir cotidiano y que se presentan en todas las instituciones gubernamentales y de la empresa privada.

No hay justicia, no hay movimientos sociales, no hay formas de parar y detener éste problema social y por el contrario, en las pasadas elecciones regionales, lo único que se puede concluir, es que seguimos prohijando, patrocinando y auspiciando todas las formas de corrupción en la compraventa del voto, en el patrocinio de todas las formas de abuso del elector y del engaño del mismo, al igual que por las formas como se da apariencia de legalidad a lo ilegal.

Los funcionarios públicos que tienen el deber y la obligación de actuar conforme a las funciones que le corresponden dentro de los escenarios oficiales, en determinado momento han sido irresponsables frente a la problemática a la que nos estamos refiriendo, cuando no han medido las consecuencias de su proceder y especialmente cuando no se ha tenido la altura y la suficiencia para sustentar y hacer posible la persecución contra los autores de los delitos que atentan contra el patrimonio público de los huilenses, ya que no es mediante espectáculos públicos de anuncios que nunca se concretan, como efectivamente se hace justicia.

Buscamos muchas formas de entender ese protagonismo amarillista de aquellos encargados de cumplir con su función pública como corresponde con la actuaciones que por ley tienen asignadas y comprendemos entonces, que no dejan de ser simples aspavientos, simples halagos con los que se disfrazan los actos de gobierno en política criminal, sin que realmente ellos obedezcan a presupuestos lógicos y coherentes de una forma de hacer y de cumplir con el mandato legal que les asiste.

Todo ello termina por ser formas que están propiciando más y más impunidad y son una burla a la administración de justicia, todo lo cual hace que cobren mayores dividendos y nuestras mismas comunidades sean las que en últimas terminen siendo afectadas cuando tales procederes se transformen en acciones por falsos positivos judiciales o por expectativas judiciales que nunca se concretaron y que afectaron la vida y la honra de algunos ciudadanos, que si bien es cierto, pueden estar comprometidos con el delito, no fueron lo suficientemente investigados conforme a las exigencias y por tanto, por dudas, alcanzaron la libertad y recobraron sus bienes y su puesto en la sociedad.

Corrupción, sociedad y amarillismo populista, es en últimas el fenómeno al cual nos estamos acostumbrando cuando los jueces no actúan o cuando las investigaciones contra la corrupción, no alcanzan su efectividad como hemos esperado.