Contradicciones de la Reforma Política
De la actual propuesta de reforma política que cursa en el Congreso de la República, vale la pena rescatar la decisión de acabar con la reelección presidencial.
Ya hemos vivido en carne propia el significado de ostentar el poder y acomodar las instituciones a las necesidades electorales del momento, con graves consecuencias como la concentración del mismo en un solo mandatario. El actual régimen presidencialista que tenemos genera desequilibrios en la democracia. En el sistema presidencialista, el papel del Congreso pasa a un segundo plano ante la omnipotencia del primer mandatario, señor y dador de favores. Si se le suma la reelección, se pierde a demás el equilibrio de poderes, establecido en cada una de las ramas en que se ha dividido el Estado, permitiendo concentrar decisiones trascendentales para la democracia en un solo hombre, quien es capaz de nombrar incluso hasta las personas que ejercen el control durante su periodo. Los excesos pueden venir al querer perpetuar el mandato, y termina finalmente la campaña electoral siendo una lucha desigual con los otros aspirantes.
Pero mientras la reforma pretende eliminar la reelección presidencial, por otra parte intenta imponerla para alcaldes y gobernadores, con el fin de unificar los periodos de mandatarios regionales con el del presidente. A primera vista resulta favorable el unificar periodos, pues permite que los planes de desarrollo de alcaldías y gobernaciones se ajusten al que se plantea para la Nación. Por otro lado, el poder del presidente de turno hace que las elecciones regionales se desarrollen en un desequilibrio que favorece a los candidatos simpatizantes del mandatario, mientras que vuelve más difícil la tarea para los contradictores de un mandatario que concentra gran parte del poder, en especial el de la chequera.
No es sano para Colombia estar cambiando las reglas cada vez que se aproxima una elección, sus débiles instituciones se ven sometidas al exagerado poder presidencial del mandatario de turno, haciendo de la democracia un juego favorable para aquellos que ostentan los cargos de decisión. Concentrar la decisión popular en una sola elección, dadas las actuales condiciones, no sería conveniente entonces, mucho menos sería prolongar el actual periodo de alcaldes y gobernadores, elegidos por el electorado primario para un periodo de cuatro años.
Esperemos que los Padres de la Patria entiendan estas razones de no permitir ninguna reelección, maduren las propuestas y no envíen mensajes contradictorios que dejan un ambiente enrarecido, como si trataran de pagar favores políticos y acomodaran el panorama electoral a sus intereses del momento. Colombia es una democracia en constante evolución, no terminemos por dar un paso adelante, para tiempo después retroceder lo avanzado.
@Rodrigo_LaraS
