miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-08-22 01:02

Contaminación y poca conciencia

Por José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 22 de 2015

 

Es posible que por dedicar atención a los cotidianos problemas de tipo económico, social, gubernamental, y hasta cultural, dejamos de lado uno con el que tenemos contacto más cercano, y con el que se relaciona la contaminación, crítica situación que agravamos cada vez más y más.

Si bien es cierto que el problema de la contaminación ha existido para el hombre desde que se hizo sedentario y estableció los primeros caseríos, nuevas fuentes de contaminación peligrosísima han aparecido como producto de las nuevas industrias y de nuestra era atómica que afectan local, ciudadana, nacional y continentalmente al ser humano y que hacen necesaria la defensa mundial en todos los niveles.

En la actualidad se puede ver cómo, a nivel mundial, se habla constantemente de la contaminación ambiental, del deterioro de la capa de ozono, entre otras cosas; y no es para menos, todos en este mundo aportamos un granito de arena a la destrucción del planeta.    

Nuestro país no se queda atrás, el nivel de contaminación ha ido aumentando de manera tal que en vista de esta problemática se han formulado leyes para la gestión ambiental; y para ser más específico, en nuestra ciudad de Neiva se empieza a ver una variedad de contaminaciones, que no hay que envidiarle a ningún otra ciudad.   la cada vez más creciente expulsión de humo por parte de los vehículos, los lugares donde se depositan sendos arrumes de basuras, el poco sentido de pertenencia con el río magdalena (sobre toda la rivera del malecón las basuras, desechos, y mal uso de ese espacio público se aprecia todos los días), el desperdicio indiscriminado de agua potable para el lavado de carros, y la continua tala de árboles con diferentes propósitos, son algunos claros ejemplos.

Y por supuesto, que todo esto está íntimamente ligado al calentamiento global y al desastre ecológico.  Es por eso que para muchos ecologistas el principal daño al medio ambiente es debido al calentamiento global, y aunque todavía no se sabe con exactitud qué porcentaje de ese fenómeno se debe a las emisiones de contaminantes en los países industrializados y cuánto a un proceso natural que se presenta periódicamente en la tierra, culpan de ese calentamiento a los países más desarrollados. 

Es frecuente que muchos estudiosos de estos temas, más por cuestiones políticas que por una verdadera preocupación del medio ambiente, responsabilicen al sistema de mercado o capitalista del deterioro al medio ambiente.  Según ellos, esto es falso, la caída del Muro de Berlín dejó claro, al comparar las economías de las dos Alemanias, que la que vivió con un sistema socialista o centralmente planificado, emitía mucha más contaminación por habitante que la Alemania capitalista.  La falta de desarrollo, el atraso tecnológico y la ausencia de innovaciones, que dejó ver la caída del Muro de Berlín hace 20 años, muestra que los capitalismos monopólicos de estado generan más contaminación que los sistemas de mercado.  En la Alemania socialista la mayor parte de la población se calentaba con carbón, prohibido en la Alemania capitalista, por ser altamente contaminante.  En la Alemania socialista hasta 1989, todavía la mayoría de los autos circulaba con motores de dos tiempos, tecnología anterior a la Segunda Guerra Mundial, que contamina 90 veces más que los autos usados en la Alemania capitalista.

Al analizar otro tipo de contaminaciones, como la basura y el agua sucia, vemos que en los países emergentes con grandes dosis de estatismo, importantes sectores de la población beben agua contaminada y literalmente viven junto a sus excrementos.  

La destrucción del medio ambiente, nos muestra la experiencia del siglo XX, se sufre con mayor intensidad en los países que practican el capitalismo monopólico de Estado.  Mientras donde funcionan los mecanismos de mercado, los que implican respeto al derecho de propiedad, se genera menos contaminación en relación al bienestar obtenido.  Con todo este panorama, ¿cómo es posible que en el Huila se permita la circulación de colectivos, camiones, taxis, automóviles particulares y, por supuesto, motocicletas, que dejan a su paso una estela de humo?

Cualquiera que sea la respuesta, es urgente tomar medidas eficientes y transversales a todos los ciudadanos.