lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-14 08:40

Contaminación auditiva

Mauricio Bahamón Oliveros

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 14 de 2016

Esta semana estaba medio aturdido, sin inspiración, no encontraba un tema a tratar que no fuese los que ya mis colegas columnistas habían opinado. Matrimonio igualitario, el carro caleta, falleció el campeón, Clan Usuga, Panamá Paper, etc.

La razón, todo el lunes y el día martes instalan un bafle a todo volumen con dos dumies, especialmente uno que es ubicado en la esquina de la carrera 4 con calle 9 y la verdad me tiene mamado, aburrido y desesperado. Por más  que pongan música y promocionen la lotería del Huila a todo volumen con un ruido excesivo y molesto, No les voy a comprar.

Mi proceder será enviar un oficio a la secretaria del medio ambiente del municipio para que envíen un sonómetro, realicen medición y hagan lo respectivo por contaminación auditiva.

Con semejante bullaranga, ni siquiera me acorde de la buena gestión de los 100 primeros días de los mandatarios.

“billete gratis, billete gratis a esta hora”…. Etc,etc.  Esto no es nuevo ya lleva mucho tiempo pero ya dos días seguidos si es para botar la toalla. Lo que si me entere fue que cumple 94 años, esa si es una buena noticia.

Mapa de ruido y plan de descontaminación de ruido del municipio de Neiva es la herramienta cartográfica que tiene el municipio, estudio levantado por la CAM para definir los niveles de presión sonora permitidos en determinadas zonas de la ciudad.

Acordémonos que el ruido es contaminación ambiental que causa, daña y produce desorden en un ecosistema logrando afectar los sentidos  humanos. Ha esta hora entrada la noche del martes les voy a describir como me siento: estresado, cansado, con vértigo, mal genio y lo más injusto insoportable con mi familia.

Si usted pasa en su vehículo lo escucha un instante y pasa desapercibido, pero cuando se escucha por periodos prolongados, lo mismo con unos decibeles que pasan de irritante a lesivo, ya que suben y bajan el volumen en fracción de segundos.

La consecuencia a parte del mal humor y demás, sería una hipoacusia, convirtiendo en un trastorno irreversible. Como quien dice “el sordo Bahamón”. Eso  sería gravísimo no poder escuchar las necesidades, quejas y reclamos que me hacen a diario.