Consejo a Concejales
Ernesto Cabrera Tejada
Existe la concepción casi general pero errada que la mayoría de concejales actúan con el estómago (Similar a algunos que falsean de periodistas) y no con la razón, ayudan a saquear sus comarcas, permitiendo malgaste, cobrando por transformar, hipotecando el futuro en satisfacción de voraces apetitos. Insisto que esta es una concepción errada, ¿ustedes que piensan?
Los concejales han de ser letrados, deben saber leer y escribir muy bien para poder no sólo presentar sino preservar sus propuestas. Si usted quiere conocer el nivel cultural de una ciudad asista a su Concejo, allí está el vivo reflejo de su sociedad. La falta de conducta y disciplina es evidente en la alharaca de sesiones que constituye su esencia y que dista del ejemplo ciudadano. Son dueños de hacer reconocimientos y exaltaciones a veces sin entender ni saber porque. En los concejos del país no es el que más piense, es el que más grite, casi nunca el más inteligente ni el más educado. No sé si estoy errado.
La llegada de personas y profesionales íntegros al Consejo de cualquier municipio ha de ser una premisa. En Neiva tendremos la oportunidad de elegir de nuevo; he conocido a dos profesionales con integridad moral y ética que bien vale la pena como muchos otros seguramente acompañar en su empeño de hacerse elegir; el Ingeniero óscar Hernando Motta, y el abogado José Guillermo Amezquita, ambos con mucho fundamento, sus acciones les apoyan, su sentido social y capacidad de impactar en los cambios que requiere la ciudad son elocuentes y aterrizados a las gestas viables.
Los concejales deben ser los auténticos voceros de la democracia, prestos a atender las necesidades de las personas, con un alto sentido de la responsabilidad, honorabilidad y transparencia.
En Bogotá hace unos años la elección de un lustra botas fue la evidente respuesta de una sociedad cansada de la desestimación de sus concejales, lo pusieron allí como un demostración del atraso social y una muestra de poder electoral que los políticos no estuvieron dispuestos a repetir, pero nunca cambiaron y podría volver a suceder, incluso aquí en Neiva; creo estar errado.
