Conflicto armado, paz y amor para Colombia
Humberto Cardoso
El artículo 3 común a los a los cuatro Convenios de Ginebra, relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados sin carácter internacional, como el que ha padecido nuestro país por más de medio siglo, cuyo reconocimiento dio origen a las negociaciones de paz, establece que se debe tratar con humanidad a todas las personas que no participen en las hostilidades o que caigan en poder del adversario, sin distinción alguna de índole desfavorable. Prohíbe específicamente los atentados contra la vida, las mutilaciones, la toma de rehenes, la tortura, los tratos humillantes, crueles y degradantes, y dispone que deben ofrecerse todas las garantías judiciales.
Más allá de pretender la humanización del conflicto armado colombiano, con el exitoso proceso de paz con la guerrilla de las FARC y el que está en camino con el ELN, lo que la mayoría de los colombianos anhelamos, es que se termine de una vez y para siempre, esta nefasta época de violencia que tantas víctimas y destrucción nos ha dejado.
En su discurso pronunciado al recibir el Premio Nobel de la Paz 2016, el pasado 10 de diciembre, el presidente de la república manifestó que "es insensato pensar que el fin de los conflictos sea el exterminio de la contraparte", que "la victoria final por las armas, cuando existen alternativas no violentas, no es otra cosa que la derrota del espíritu humano", que "vencer por las armas, aniquilar al enemigo, llevar la guerra hasta sus últimas consecuencias, es renunciar a ver en el contrario a otro ser humano, a alguien con quien se puede hablar."
Después de recibir tan honrosa distinción, en nombre y representación de todos los colombianos y principalmente de las víctimas del conflicto armado en Colombia, el presidente se reunió en Oslo, con el exsecretario de Estado de los Estados Unidos Henry Kissinger, nobel de la paz por su contribución a la búsqueda de la paz en el Medio Oriente; en Estocolmo con el rey Carlos Gustavo y el primer ministro Kjell Stefen Lofven e intervino ante el parlamento sueco y en Bruselas lanzó oficialmente el Fondo Fiduciario para el Posconflicto, y sostuvo una audiencia privada con el Papa Francisco en El Vaticano, a la que fue invitado el senador Alvaro Uribe Vélez, entre otras actividades cumplidas como orgulloso Premio Nobel de La Paz.
Finalmente, para terminar una semana plena de reconocimientos y apoyo a su nuevo compromiso con la humanidad, el sábado 17 de diciembre recibió de la Organización Internacional por la Paz Francisco de Asís, de la Iglesia Católica, el premio "La Lámpara de la Paz", otorgado a quienes trabajan en favor de la paz, la justicia y el amor, premio este que nos invita a la reflexión sobre el camino ya recorrido de "dolor, miseria y atraso" y a proyectarnos a un futuro mejor que el presente, con imaginación y fe, con fortaleza y entusiasmo.
