martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-28 12:24

Conflicto, postconflicto, paz, jóvenes, ciudadanía

José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 28 de 2015

He escuchado decir que la sociedad tiene a las personas que se merece.  En su tiempo Séneca afirmó que quien no sabe hacia dónde va, cualquier camino le es favorable. En estos días de acuerdos, desacuerdos, secuestros, liberaciones, conflicto y postconficto, vale preguntarse para dónde va el país? Y … cuántos y quiénes están decidiendo el destino de 43 millones de colombianos. 

Es posible que haya muchas respuestas o pocas, y también explicaciones.  Probablemente estén escritas muchas tesis y teorías al respecto … pero me parece que vale la pena que tome y retome el tema da la ciudadanía en todo este contexto.  Es decir, propiciar diálogos sobre ciudadanía en la intención de construir mecanismos que faciliten la convivencia desde una mentalidad incluyente y propositiva.

Colombia, por ejemplo, ha centrado su sistema de educación en aspectos como los derechos y los deberes; los mecanismos electorales y la estructura del Estado; y los fundamentos de la Constitución Política; descuidando temáticas como el respeto por el otro, el valor de la diferencia, el diálogo, la concertación, la civilidad, y la resolución pacífica de conflictos, entre otros.  

El argentino Carlos Cullen, experto en el tema, sostiene que es preciso fortalecer, en los niños y jóvenes, la capacidad de resolver conflictos por la vía del diálogo y de la argumentación de sus ideas.  Es urgente que aprendan a respetar a los otros, a llegar a consensos o disensos sobre la base de que todos piensan distinto, y a entender el concepto de participar, ojalá comenzando por la familia y la escuela.  Es decir, es indispensable que se aprenda a ser personas y  a convivir con nuestros semejantes en armonía con la naturaleza.   Es decir, propender por un modelo que trascienda el hecho de aprender, acatar, y aplicar la Carta Magna … solamente.

En el 2012 el Ministerio de Educación Nacional organizó el “Foro nacional de educación, formar para la ciudadanía es educar para la paz”, donde tuvo lugar un provechoso debate sobre la importancia de retomar los valores y fomentar ciudadanía.  Es un buen comienzo, pero se necesitan más actos y gestiones para que esta iniciativa no se quede en el camino como muchas otras nobles ideas.  Creo que es necesario establecer una programación que incluya planes, proyectos y propuestas viables y efectivas.  Pero, por supuesto, hay que comenzar ya y desde cada lugar donde estemos.

No olvidemos que las sociedades que no forman en ciudadanía se convierten paulatinamente en focos de violencia, intolerancia, irrespeto, y delincuencia.  No en vano, el matoneo se convirtió en un problema nacional en el ambiente escolar. Y las razones son muchas y variadas, pero, por ejemplo, sorprende, el hecho de que siete de cada diez docentes colombianos ignoran la pedagogía sobre formación ciudadana, impidiendo que estudiantes y colegas tengan una cosmovisión de este tema.

Estamos a tiempo de crear y re-crear una sociedad distinta, más desarrollada y más humana. Y en eso, es importante tener conciencia de aspectos más reales y menos simbólicos.  Creo que tanto simbolismo y culto a la bandera, a los himnos y a los próceres de la patria, no contribuye a crear ciudadanos más sensibles y colaborativos. 

Es hace necesario implementar programas que, de manera integral, busquen construir desde la diferencia, que se señalen tanto los deberes como los derechos; las oportunidades, las propuestas incluyentes donde todos quepan de verdad dentro de un proyecto social que redunde en beneficios de la calidad de vida, del crecimiento social.  Pues vivir con las mínimas condiciones satisfechas también es ciudadanía.  Poder formar a una familia conforme a las condiciones humanas, también es ciudadanía.

Por todo esto, los acuerdos de paz, el postconflicto, los gobiernos y el Estado mismo deben conducir a logro de una convivencia que permita mejorar la calidad de vida y conformar la familia colombiana.