Condiciones reales de paz
En unas sorpresivas declaraciones de Rodrigo Granda, vocero de las Farc en los diálogos de paz que se adelantan en La Habana manifestó que "nunca como ahora han existido reales condiciones para sacar avante un tratado de paz estable y duradero.
No obstante, al presidente Santos le falta mayor voluntad política para imponerla a los enemigos de la paz”.
Granda hace referencia a quienes consideran que el tiempo que se ha dedicado a estas conversaciones que lleven a un eventual acuerdo duradero de la paz en Colombia, no ha sido fructífero y que por el contrario se está entregando terreno a la guerrilla sin unas reales condiciones de rendición y que sustentan sus hipótesis en que no ha habido un cese al fuego y se continúan presentando atentados y enfrentamientos. Todos los enemigos de la paz están "agrupados en la extrema derecha y, siendo poderosos, apenas representan una minoría que se lucra de la guerra y está por continuarla".
Los comentarios de Granda, a estas alturas de las conversaciones, ya se avanza en la décima segunda serie, la guerrilla y el gobierno discuten el tema de las drogas ilícitas, tercero de los seis puntos de la agenda de paz, tras haber consensuado los puntos de desarrollo rural y participación política, dan la primera señal de parte de la guerrilla de querer abiertamente concretar un acuerdo de paz.
Para el vocero de las Farc el mejor mecanismo para que los eventuales puntos que se concreten queden refrendados, incluso aquellos que queden pendientes en las mesas de negociación, debe ser una Asamblea Nacional Constituyente, con la que se buscaría que “los temas álgidos en los cuales no hayamos podido ponernos de acuerdo con el gobierno serían presentados a esa magna asamblea para su análisis y resolución”, explicó.
De esa forma considera el vocero de las Farc que los puntos quedarían blindados y no al arbitrio de tal o cual gobierno. El hecho de que el constituyente primario, que es el pueblo, pueda expresarse y aportar a la solución del conflicto armado es generador de confianza dentro de los representantes guerrilleros.
Humberto de la Calle, al finalizar el último ciclo de negociaciones, conminó a los partidos y a los candidatos presidenciales a tener en cuenta los avances en el proceso antes de lanzarse a dar opiniones sobre las negociaciones. Pero la información pública con la que se cuenta no se presta para hacer los análisis requeridos. La metodología adoptada de mantener el secreto hasta el final exige ante todo tener confianza en el Gobierno y en los negociadores.
