Con timidez, el gobierno anuncia especializar las cajas de compensación
El problema de las Cajas de Compensación familiar no son los exorbitantes sueldos de sus directores.
El del Huila recibe $25 millones mensuales, sin contar con todas las suculentas arandelas, mientras las cifras en otras entidades pueden superar los $100 millones “básicos”.
Tampoco preocupa que los directivos viajen por el mundo, en supuestos eventos para especializarse, cuando están jugando golf en Miami o en Dubai.
Quizá la corrupción sea lo de menos, porque ante la avalancha de recursos no se nota, o se tapa con facilidad (la vigilancia es casi una payasada, la superintendencia respectiva es pequeña y manipulable). El poder de las Cajas de Compensación ha logrado esquivar hábil y mañosamente el control oficial que sí tienen –parcialmente- municipios y departamentos. Algunas cajas manejan más dinero que alcaldes y gobernadores, con prácticamente cero control.
El Estado ha consentido no ejercer mayor vigilancia sobre esos entes, verdaderas ruedas sueltas, donde sus cabezas se hacen reelegir tantas veces que los cargos se vuelven vitalicios. En la historia reciente sólo dos directores administrativos han sido destituídos ante el saqueo descomunal y descarado.
El problema y la urgencia de efectuar algunos cambios, según el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, es buscar un mayor nivel de especialización y de focalización del trabajo de las cajas, que hoy hacen de todo, desde manejar clínicas y hospitales y construir vivienda, hasta organizar centros de recreación, pasando por la presentación de mentalistas (Tony Kamo) o presentadores de televisión (J. Mario Valencia). El alud de recursos que reciben es tal que contratan creativos para invertir desafordadamente.
El Ministro Cárdenas (elogioso con las Cajas) considera que han sido los gobiernos los que le han puesto una infinidad de tareas a estas empresas que tanto le sirven al Estado.
“Hay que lograr un pacto –dice el ministro- y definir unas reglas de juego a 10 años; que se especialicen en determinados temas: si es el seguro del desempleo, si es la vivienda, si es la salud, si es la educación, definir unas áreas, concentrarse en ellas y que el gobierno las respete. Las Cajas deben focalizar sus actividades”.
Cárdenas opina que el problema del Estado ya no es la capacidad de tener con qué hacer cosas, sino cómo hacerlas, tener unas instituciones que permitan llegarle a la gente con política social, donde el tema de ejecución es muy importante. “El país tiene que hacer un nuevo pacto social con las cajas, definir qué tareas van a cumplir, cómo se van a financiar”.
Y todo –me imagino- con harto cuidado y cariño. No puede olvidarse que los directivos de las Cajas ofrecieron su apoyo a la reelección del presidente Santos.
