Comentarios de Gustández: Los nuevos aspirantes
Por Gustavo Hernández Arbeláez
Algunas noticias y entrevistas de las últimas semanas seguramente provocaron en la opinión pública sentimientos de desilusión por la forma como últimamente se eluden los compromisos políticos. Curiosamente, altos funcionarios gubernamentales investigados por faltar a la ley deciden declararse perseguidos y la emprenden contra el fiscal y sus subalternos de cabecera señalándolos de ser los malos del paseo (!?). Al mismo tiempo, la Procuraduría Regional del Huila confirma la suspensión de un exalcalde que aspira nuevamente al cargo, supuestamente por vulnerar principios de objetividad, transparencia e imparcialidad, mientras la Fiscalía de Rivera tiene conocimiento de una denuncia penal contra un precandidato al Concejo de Neiva por irresponsabilidad paterna.
Como en una película de ficción, los pájaros resuelven dispararles a las escopetas y ya no cuentan los escrúpulos ni el pudor o respeto ajeno para aspirar a un cargo o a una representación ejecutiva, legislativa o judicial. Se olvida que para merecer la confianza popular no basta parecer ser sincero, capaz y transparente, sino serlo.
Sobre este particular, por ejemplo, pienso que el Comité de Moralización del Huila debería dar a conocer el nombre de los representantes o cogestores de las entidades donde se presentaron irregularidades o riesgos que afectaron la Administración Pública. Es que cualquiera se postula y nadie le exige o revisa sus antecedentes, su compostura ética o su calidad moral.
Sin embargo, en medio de tanto politiquero y tan escasos políticos; y de tanta maña y componenda y tan escasa lealtad a los principios, aparecen en el abanico de los precandidatos jóvenes profesionalmente preparados, de pronto no muy conocidos en el ambiente local, con capacidad técnica - gerencial, sin resabios y odios partidistas y que se resisten a caer en la trampa de las coaliciones y las rencillas de grupo porque piensan, por encima de todo, en su ciudad y en su región. Ellos vienen con propuestas gerenciales y un grupo de trabajo independiente, libre de la contaminación y el manoseo politiquero. Ojalá se mantengan leales a su promesa y a su compostura ética enseñando a sus contrincantes cómo se profesa la política con altura, no como una profesión sino como una devoción.
Sus nombres comienzan a sonar y a ganar simpatizantes con el noble deber de mantenernos la esperanza de que para la política regional pronto llegarán días mejores. Ojalá no defrauden.
