Comentarios de Gustández: Hablando de mujeres
Por Gustavo Hernández Arbeláez
Alrededor de treinta manifestaciones femeninas publicó esta Casa Editorial el pasado domingo 8 de marzo como homenaje a nuestras mujeres en la celebración de su Día Internacional. Varias abogaron por el empoderamiento en la reivindicación y conservación del respeto a su dignidad, derechos y existencia de mujer, así como a su participación en los escenarios laborales, administrativos, económicos y políticos. Recogí algunos pensamientos:
Dijeron: “…somos “todólogas” y lejos de quitarnos tareas, hemos redoblado esfuerzos, siendo ama de casa, profesional, madre, esposa, hija, hermana, todo a la vez”, “…para brindar valores y hacer de nuestros hijos un mejor futuro” Esa mujer “todera” tiene el estímulo de forjar en sus hijos futuros colombianos útiles para la sociedad, pues “…los hogares que fracasan son resultado de una mujer que ha soltado el timón. La mujer es el mando del hogar; de ella depende mucho el éxito de los hijos…”
Opinaron que “cuando la mujer aprenda a validarse a sí misma, ya no tendrá necesidad de ser validada por nadie más”, pues “… debe respetar y hacerse respetar para no tener inconvenientes” Muchas mujeres quieren posar de liberadas y modernas perdiendo en sus gestos y en el porte de sus prendas los toques de delicadeza y recato que las hermosean y las hacen ver más damas y más interesantes.
Afirmaron que “…así como tenemos derechos, hay deberes”, considerando que “…ser útil es mejor que ser importante” Ciertamente, aún existen espacios reducidos o estrechos para la mujer por lo que esta ha salido a reclamarlos, pero olvidando muchas veces sus deberes primarios, su utilidad como esposa, madre y columna moral de sus hogares. Además se acotó que el verdadero desafío de la mujer “…es y seguirá siendo permitir al Creador asomarse a través de su manera de asumir sus roles…” “Admirar la belleza de la mujer jamás representará un pecado…” pero sin duda la mujer en embarazo es una de las mayores maravillas de la creación.
Pero una columnista señaló que faltó pensar “…en la mujer sencilla del Huila… … nuestra mujer campesina, de nuestra sencilla trabajadora de ciudad y de pueblo y de nuestra humilde ama de casa” Así es, faltaron las voces de aquellas que sin ser socialmente distinguidas llegan a ser mucho más productivas integralmente.
Hablaron las mujeres. ¡Oh mujeres tan divinas! No queda otro camino que adorarlas. Adorarlas, sí, pero con todo el respeto, la admiración y la valoración que se merecen.
