Comentarios de Gustández: El club de los perseguidos
Por Gustavo Hernández Arbeláez
Tal parece que en los altos estrados de la administración pública la corrupción, con todas sus figuras de peculado, trampa, falsificación, dolo, etc., está pasando a ser parte de nuestro oscuro pasado, pues aquellos encopetados personajes que han sido llamados a que rindan declaración por supuestos malos manejos de gestión y administración de los asuntos públicos, curiosamente se declaran “perseguido político”.
Pese a la gravedad evidente de los delitos que supuestamente cometieron cuando ejercieron como Comisionado de Paz, Directora del Departamento Administrativo de Seguridad, Alcalde de Bogotá, Ministro de Agricultura, Ministro de Trabajo y de Seguridad Social, jefe de campaña política, Contralora General de la Nación y Alcaldesa de Neiva, por organizar la entrega de falsos grupos armados; por interceptar comunicaciones privadas; por sus alcaldadas rapaces; por favorecer el enriquecimiento de falsos beneficiarios con dineros de fomento agrícola; por presionar con chantajes el voto favorable de una congresista; por auspiciar el acceso a información confidencial con fines de sabotaje político; por suscribir contratos onerosos de arrendamiento; por su supuesto consentimiento del usufructo indebido del erario… por estos y otros tantos motivos, todos se consideran pobres perseguidos políticos.
Los más astutos y “pudientes” resolvieron tomar el vuelo con destino desconocido o al menos impreciso, para desde su clandestinidad declararse perseguidos, preparar su defensa virtual y alegar su inocencia de víctima no de un Gobierno sino de todo un régimen acosador y arbitrario que no les garantiza el respeto a sus derechos frente a una Ley y unos entes de control que con tanta elocuencia juraron acatar cuando se posesionaron para servirle al Estado. Algunos, incluso recomendados detrás de bambalinas por su jefe tristemente recordado por gobernar irreverente y displicente de cara a los otros poderes, acuden a la mejor defensa: atacar denunciando a la contraparte con los argumentos que mejor encuentren a su alcance, así no puedan después demostrar sus señalamientos. Otros, en cambio de acudir al llamado del organismo fiscalizador, llegan hasta la insolencia de reclamar una declaración a domicilio amparados con la defensa retadora de su abogado.
Así como vamos, este grupo pronto se internacionalizará cuando, como expresidente, Nicolás Maduro se proclame víctima del capitalismo para ser miembro ilustre del club de los perseguidos.
