Colombia y la paz del mundo
Humberto Cardoso
La apertura de la embajada palestina en la Santa Sede el sábado 14 de enero de 2017, a cargo de Mahmud Abbas, presidente de ese Estado en proceso de reconocimiento por la comunidad internacional, luego de la audiencia privada con el papa Francisco, que se constituyó en un acto de respaldo a la solución pacífica del conflicto con Israel, es un acontecimiento que no puede pasar desapercibido para Colombia.
Como quiera que en contravía del reconocimiento de Palestina como un Estado independiente, que oficialmente han hecho la mayoría de los países latinoamericanos, gran parte de los países árabes y africanos, y muchos de Europa del este y de Asia, aún hoy Israel reclama los territorios palestinos como suyos y gran parte de estos se mantienen bajo su ocupación, subsistiendo en consecuencia, una guerra que por muchos años solo ha dejado destrucción, muerte y humillación.
El Vaticano expresó su esperanza en que las negociaciones directas entre las dos partes, puedan servir “para poner fin a la violencia que causa un sufrimiento inaceptable en la población civil y llegar a una solución justa y duradera", y reclamó el apoyo de la comunidad internacional, para generar un ambiente “que permita tomar decisiones valientes a favor de la paz”.
El Estado colombiano no ha dado este trascendental paso y por el contrario, con Guatemala y Paraguay, se abstuvo de votar en la Asamblea General de la ONU del 29 de noviembre de 2012, la resolución mediante la cual se aprobó el ingreso de Palestina como “Estado observador no miembro”, seguramente para congraciarse con los Estados Unidos, país protector de Israel. .
El apoyo del Papa Francisco al proceso de Paz en Colombia, el compromiso decidido de la comunidad internacional para su implementación y el hecho de ser un país exaltado, merecidamente, con el premio Nobel de la Paz en el año 2016, en cabeza de nuestro Presidente Juan Manuel Santos Calderón, nos obliga a comprometernos con acciones que contribuyan a conseguir la paz del mundo.
La Paz es el más grande anhelo de la familia humana y el interés supremo que debe convocar a todas las naciones del orbe, para que cesen los odios y las diferencias entre hermanos, la injusticia y la dominación.
Con la Paz de Colombia en el mundo hay una guerra menos y tenemos la obligación de contribuir a que se terminen las que aún existen, para desgracia de la humanidad.
