miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-07-01 06:59

Colapsó el sistema de acueducto de Neiva

Por Carlos Tobar

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 01 de 2015

Estaba cantado. Todos estábamos advertidos. Y, ocurrió. En plena semana de celebración de las fiestas mayores del folclor huilense, las fiestas de San Juan y San Pedro, la ciudad capital, se quedó sin el servicio de agua potable. Un fenómeno recurrente por la inestabilidad de la cuenca del río Las Ceibas y las precarias condiciones administrativas y operativas de las EE.PP. de Neiva. ¿Qué puede decirse de un problema que se volvió crónico de la ciudad? ¿Quiénes son los responsables? Lo evidente es la incapacidad de gobernantes e instituciones,  para abordar con seriedad y efectividad la prestación de un servicio vital para una concentración urbana de más de 400.000 habitantes. No es posible, por ejemplo, que después de haber identificado desde hace muchos años –por lo menos desde mediados de la década de los años 80 del siglo pasado– los graves riesgos que entrañaba la cuenca del río, y luego de más de diez de haber diseñado un plan metódico con cuantiosas inversiones para superar dicha inestabilidad, cualquier invierno medianamente fuerte, o la rigurosidad de un verano, nos deje a los ciudadanos sin agua. ¿Para qué sirve la Corporación autónoma del Alto Magdalena? ¿Para qué ha servido el Plan de Manejo de la Cuenca del río Las Ceibas? ¿Hace falta la Fao? O que, después de haber invertido una cifra multimillonaria –más de 40.000 millones de pesos–, en un reservorio y realizar otras inversiones, también multimillonarias en bocatomas y plantas de tratamiento, para garantizar el suministro de agua potable, la empresas públicas de la ciudad, salgan con un chorro de babas a decirnos que ‘fue que’ lleva lloviendo por cinco días en las cabeceras del río.

Digámoslo con la indignación que nos embarga; con nombre propio deben responder el Alcalde de Neiva, Pedro Suárez; el director de la Cam, Carlos Cuéllar y el Gerente de las EE. PP. de Neiva, Aurelio Navarro. Y con similar responsabilidad, los anteriores, alcaldes, directores y gerentes de esas instituciones durante los últimos 12 años.

Comentario aparte, merece el director de la Cam, a quién desde el Comité de Defensa del río Las Ceibas, hace dos meses le enviamos una solicitud de aplicación del principio de precaución por los riesgos que entrañaba para el río manejos inadecuados en el uso de sus aguas, avistados en un sobrevuelo que varios integrantes del comité realizaron en el mes de abril. La respuesta del señor Cuéllar, no solo fue demorada, sino negativa, pero lo peor –que desnuda su calidad como persona–, fue la actitud bravucona, amenazante y amedrentadora que utilizó para tratar de desvirtuar las evidentes fallas de manejo de la cuenca. Si el señor Cuéllar, tuviese un tris de ética profesional, debiera renunciar a su cargo, no solo por negligencia porque es un fracaso la política pública de manejo de la cuenca del río, sino porque no tiene el talante respetuoso, receptivo y serio que debe tener un servidor público.

Como “Dios no castiga ni con palo ni con rejo”, esta avalancha del río que nos dejó sin agua, ha desnudado las debilidades de esas instituciones y de quienes las dirigen. Nos toca a los ciudadanos tomar las riendas y rescatarlas de la politiquería, la ineptitud y la corrupción que las tiene al borde del colapso, o ¡nos van a dejar sin agua!