Colados, costosos y peligrosos
De acuerdo con cifras de la empresa Transmilenio S. A. y del Concejo de Bogotá, cerca de 50 mil personas se colaban a diario al sistema de transporte masivo el año pasado, pero a inicios de mayo de este, la cifra ya va en 67.600.
No es extraño que Transmilenio pierda mensualmente 1.700 millones de pesos por este fenómeno de clara indisciplina social.
Importante, esto ha venido causando muertes y accidentes de equipos que intentan frenar a tiempo para evitar más desgracias. Y no menos también lo es saber que esto ha generado no solo una percepción de inseguridad sino que las cifras de delitos cometidos al interior del sistema de transporte masivo se han incrementado.
Ahora, por otra parte, esta semana hemos visto por televisión cómo encapuchados y hasta uniformados (no con pintas militares pero sí con evidente ánimo de distinción) desde las universidades públicas de Bogotá y Tunja arrojan bombas de diverso tipo o líquidos inflamables o corrosivos a miembros de la policía, han causado daños a establecimientos comerciales, a vehículos particulares e incluso arrojan explosivos con armas que ya no parecen tan rústicas.
Las formas de indisciplina social pululan y lastimosamente se multiplican. Y ya no son solo actos de rebeldía, de protesta o de comportamiento simplemente reprochable. Hace rato todo esto, por razones que es evidente resultado de laxitud y de falta de tomar los asuntos en su verdadera dimensión, se constituye en auténtica masificación de delitos de extrema gravedad.
En el caso del ingreso irregular al sistema masivo de transporte sin pagar y con riesgos para los ciudadanos parece darnos razón de pensar que esta es otra razón de su colapso, su deterioro material y el desequilibrio financiero. ¿Quién es la perjudicada con esto? La sociedad toda y eso agrava la sanción.
En el caso de los delincuentes que se escudan al interior de las universidades llegamos hace rato a la incomprensión. Si alguien es filmado cometiendo un hurto con una cámara oculta, y con ello sancionado, ¿cómo no hay reproche contra alguien mostrado en vivo, captado de día y sin ocultarse realizando actos que atentan contra la vida, la integridad y los bienes de los ciudadanos?
Tenemos personas coladas saltándose al resto de la sociedad por doquier y gente peligrosa causando delitos y daños incalculables en aumento y sin que el Estado haga nada y con la aquiescencia de toda la sociedad. En serio, Colombia se descuaderna y pareciera que todos aplaudimos. Es en estos hechos donde debemos investigar qué nos falta aún para ser una sociedad desarrollada de verdad y encauzarla sinceramente hacia donde todos soñamos.
