Coherencia
En momentos en que se adelanta un proceso de diálogo que tiene como objetivo la búsqueda de la paz, es necesario ser coherentes y sobreponer los intereses de la patria sobre cualquier otro particular.
Tolerancia, respeto por quienes piensan diferente y sobre todo libertad de opinión, deben ser premisas básicas y fundamentales si lo que se busca es una paz firme y duradera, en un país que debemos reconstruir a partir del respeto por las diferencias.
Hoy los señalamientos se enmarcan entre la derecha y la ultraderecha, pero también se escuchan improperios y frases desajustadas entre la izquierda y los que dicen estar en el centro, un círculo vicioso que solo ha dejado desavenencias, discrepancias y mucha sangre derramada.
Como vemos, Colombia es un país de diferencias marcadas, de contrastes en lo político, filosófico y hasta en lo social. En nuestra geografía se ubican nutridas colonias de afrodescendientes, en menor medida de indígenas, como también de blancos y de otras muchas razas, culturas que a su vez desatan en múltiples tendencias religiosas y en ideologías políticas radicales y abiertas, suficiente razón para insistir en la tolerancia como punto de partida si lo que queremos es una paz perdurable.
La reflexión está motivada en un panfleto que empezó a circular ayer, supuestamente emitido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, en el que declaran “objetivo militar” a diez políticos del país, entre ellos a Ernesto Macías Tovar, senador huilense por el Centro Democrático.
Macías desde hace muchos años ha sido coherente en su discurso, apoyando desde donde ha estado el pensamiento y la forma de actuar del expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez, razón que parece ser el detonante para que ahora las Farc profieran la amenaza en su contra.
Las Farc prohíben a los amenazados hacer proselitismo en favor del Centro Democrático, posición confusa que no se compara ni equipara con el discurso que ellos mismos sostienen en La Habana.
Las Farc están buscando un espacio político amplio, participativo y sobre todo con garantías que le permitan llegar con sus ideas a todos, sin que esto conlleve al exterminio (físico y de pensamiento) como le sucedió a la Unión Patriótica, el que fuera su partido político en los años 80.
Entonces uno no puede exigir respeto pero negarlo al otro. El Centro Democrático, como el Partido Liberal, Conservador, Cambio Radical, Verde, Mira, etc., deben contar con todas las garantías de parte del Estado y con el respeto de sus similares.
Las amenazas distan de cualquier intensión o anhelo de paz. Sólo cuando tengamos la capacidad de escuchar y de respetar las diferencias, estaremos preparados para firmar el acuerdo que soñamos, un escenario donde todos podamos hablar y discutir sin matarnos.
Necesitamos coherencia y entender que la diversidad de pensamiento nos hace grandes. La paz necesita mentes abiertas y mucha capacidad de diálogo.
