domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-27 09:37

Chocó y la protesta social

Amadeo González Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 27 de 2016

Los medios de comunicación del país, no pudieron presentar en su verdadera dimensión, la protesta social que se vivió con intensidad, durante el paro del Departamento del Chocó, movimiento social direccionado a atrapar la atención de las instituciones del gobierno nacional y la dirigencia política nacional. Todo ello por fenómenos por todos conocidos, como el Acuerdo de la Habana, el caso Pretel entre otros.

Que todo un departamento se una para exigir atención y protestar por el abandono en el que se encuentra, contrasta con las políticas de convivencia y de paz que se vienen difundiendo a nivel nacional e internacional, cuando la corrupción y la falta de liderazgo desde el gobierno central, han sido los principales gestores de las formas como ciertas regiones colombianas, se han convertido a lo largo de la historia de nuestro Estado Social del Derecho, en escenarios o focos de pobreza, miseria y donde el imperio de la ley, no llega ni tiene valor, eficacia o vigencia alguna.

Como el Departamento del Chocó, hay otros tantos departamentos y regiones colombianas, que vienen soportando la desidia del gobierno de turno y año tras año, los recursos que en su oportunidad puedan estar destinados a satisfacer las necesidades básicas, son direccionados por las formas delictivas ya conocidas, donde la clase dirigente es la principal artífice, cómplice y beneficiaria de sus prácticas.

Un país que en lo más profundo de su institucionalidad no es capaz de responder a la solución primaria de las necesidades de sus colectividades, es un completo fracaso. Es un país que hay que repensar y que se debe direccionar hacia otras formas de administración que hagan posible los postulados mínimos erigidos como fundamento de convivencia, de tolerancia, de acuerdos de participación ciudadana y que por tanto, debe exigir de las ramas del poder público, decisiones radicales que sean inmediatas, urgentes y con resultados sancionatorios como se corresponde.

El gobierno se rasga las vestiduras cuando esta clase de movimientos sociales se presentan, y se van a seguir presentando en el momento mismo en el que las colectividades se apersonen de sus derechos y hagan ejercicio de todo cuanto les corresponde en procura de sus propias regiones, así se les venga la Fiscalía a investigarlos por presuntos delitos contra el orden público, que en últimas no son más que formas de acallar y de silenciar la protesta social.

Nos preguntábamos al fin de cuentas, cuál sería el fin de estas protestas, frente a la desidia y el abandono en el que nos encontramos por parte de la Fiscalía General de la Nación y la Procuraduría, cuando las obras públicas y la contratación estatal, siguen estando al servicio de la delincuencia de cuello blanco y solo se sienten los vientos de la impunidad, del crimen y del delito rondando por doquier, sin control y sin dolientes?

Cuantas regiones iguales o en similares condiciones no existen en esta Colombia, donde la apariencia de legalidad es el mayor distractor de la ilegalidad y del delito? Será suficiente una protesta justa, oportuna e inmediata, cuando las instituciones encargadas del control de los recursos del Estado, NO FUNCIONAN?