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Opinión/ Creado el: 2015-06-19 06:53

Cesar la anarquía

Por Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 19 de 2015

La policía y la Justicia carecen de eficacia. Si un hombre pobre comete un asesinato y cae en poder de las autoridades, va a la cárcel y tal vez se le fusila; pero si es rico y tiene amigos, puede estar seguro de que no le seguirán graves consecuencias. Es curioso que hasta las personas más respetables del país favorecen siempre la fuga de los asesinos; creen, al parecer, que los delincuentes van contra el gobierno y no contra el pueblo – escribió Charles Darwin en 1832 en referencia a nuestra sociedad latina.

Debemos como sociedad exigir el cese a más de dos siglos de  lontananza;  cumplir la Constitución y la ley, dejar de lado engaños e indulgencias no plenarias pero sí sistemáticas. Desembarazarnos de ciertos prácticas administrativas, funcionarios, políticos, jueces, y algunos que pretenden de periodistas incluso, que aceptan y fomentan el caos mediático y la desobediencia sistémica para sus intereses particulares, por votos, por poder o por plata.

Tendemos a especular en la corrupción como en algo burdo, grosero y evidente, pero con frecuencia es más sutil. Actúa como corrupto aquel que no obedece a las reglas sociales  pese a cumplir su misión,  también de la imparcialidad en un pronunciamiento dado  y no respete su obligación de mantenerse ecuánime entre las partes en conflicto. Actúa de manera corrupta quien fomente odio e imposibilite reflexión.

Vivir en anarquía no es posible para ninguna sociedad, es la peor manera y pareciera que a ello estamos acostumbrados, a vivir sin verdades en medio de escándalos,  trivializando la atrocidad y las mentiras.

El crecimiento como sociedad está determinado por el abandono de conductas permisivas, que quienes delinquen reciban sus penas y no quede lugar a dudas de que existe un orden legal que es necesario cumplir. Pero también debemos como sociedad facilitar gestiones, reglamentos y prácticas que anulen la aparición de   vacas sagradas y reglas estúpidas, convirtiendo la vida en vía crucis que  fomenta la  participación indebida. Y más aún propender por el respeto a la vida, a las personas y a las instituciones.

PUA;  Justicia es exigir con libertad y respeto, con ecuanimidad y sin miedo el cumplimiento constitucional.