viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-06-09 09:46

Cavilando

Ernesto Cabrera

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 09 de 2017

Un común denominador se hace presente en los acontecimientos últimos en el país: por un camino o por el otro la Colombia marginal se hace presente ante la Colombia oficial la de quienes viven de este lado de la línea de pobreza y violencia.

Cada vez que esa "otra" Colombia irrumpe en la conciencia de la Colombia oficial y genera actitudes contradictorias, se saben y escandalizan actitudes inimaginables por encima de la línea de pobreza y delincuencial como las “chambonadas”, y los escándalos desde Fonlibertad hasta Odebrech.  Situaciones o actitudes transgresoras de los valores tradicionales de Colombia.

Algunos se conduelen ante las imágenes que acosan y piensan que "hay que hacer algo" ante la pobreza y la indigencia de otros colombianos. Otros hacen concretamente algo por aliviarlas. También hay quienes sienten miedo por la alarmante proximidad de los síntomas que acechan. Y hay quienes niegan pura y simplemente que esa otra Colombia exista imputándoles a los medios, a los mensajeros la gravedad del mensaje como lo hace reiteradamente el presidente Juan Manuel Santos.

Estas semanas, la Colombia invisible que vive o sobrevive más allá de las avenidas y autopistas de la Colombia visible nos recordó no sólo que existe sino además crece. El 61,7 % de colombianos solo gana escasamente para lo necesario, allí los trabajadores de la salud, la justicia, la educación.

Existe entonces una noción de una Colombia  invisible al lado de la Colombia visible. ¿Esta es la Colombia del éxito y la riqueza de que habla el presidente y sus ministros?

Pensamos en la Colombia invisible como en la Colombia criolla, la del suburbio plagado de excombatientes, desplazados, obreros y campesinos  cuya noble exaltación  de vida huye de la pobreza y contrastaba con la pretenciosa Colombia oficial del dinero y el exhibicionismo de ministros y congresistas.

Será por eso que los habitantes de la Colombia visible se conmueven unos días con la irrupción de los habitantes de la Colombia invisible en los medios para alejarlos al poco tiempo en pos de otras noticias, caso Tumaco, Buenaventura, La Guajira y el mismo Mocoa. No existen más que falacias del gobierno. Mientras no haya otra respuesta esa Colombia invisible estará condenada al refugio del olvido.