Cavilando
Ernesto Cabrera
Sobre nuestra Constitución, su artículo primero, “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general.” Increíble, pero así dice.
¿Ese es el "rostro" de Colombia o es sólo una "máscara"? ¿Estamos representados como demanda la Constitución o vivimos una descarada arbitrariedad enmascarada?
Esa vida republicana rezagó ricos sectores de la geografía nacional y con ese retardo nacieron miles de habitantes, ausentes de la verdad y condenados al “olvido”. Con gobiernos como el actual que sólo piensa en sus acciones laudatorias, y que viabiliza porque manipula, lo pone cóncavo o convexo por donde le convenga. Esa visión unitaria le conduce a un incesante y diario atropello nacional de él sus decisiones y sus ministros.
Colombia es una nación cuyo rostro se esconde detrás de su máscara. Mentiras y tretas acompañan al hoy presidente; “el poder” que usa, desestima “los poderes”, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. ¿Cómo puede el poder judicial ejercer si las Cortes están hecha a imagen y semejanza de Santos? ¿Cómo sanear las instituciones si sus “alfiles” migran de una institución a otra llevando consigo la mentira y el cinismo desde mucho antes del 2010?
El Congreso que debiera controlar efectivamente al presidente, por el contrario sigue pronta y mansamente sus instrucciones. Nuestro sistema político esconde un rostro absolutista por detrás de una máscara representativa, republicana.
La oposición apenas si expele en medio de un “odio irracional” discursos en lenguajes “pírricos”, no por lo pequeños sino porque son los lenguajes pobres e incendiarios como los que utiliza “Pirry”.
Ante este contraste entre lo que constitucionalmente decidimos ser y lo que verdaderamente somos, creo que el realismo de hoy toca con el cinismo, y junto a la renuncia del presidente, asumamos con un generoso sentimiento idealista que nos impulse a superar esa Colombia que no queremos ser. Sábado 1 ° de abril vamos por Colombia.
