sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-03-10 07:26

Cavilando

Ernesto Cabrera

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 10 de 2017

Yo no sé ustedes, pero en medio de tanto “destape” siento  desasosiego y pena, pues está, esa sensación de ver cómo van cayendo individuos de esta sociedad interminada,(sic) uno a uno; los recuerdo con sus mentiras y sus  marullas “el gordo” como le decían Samper en palacio, y después todos los que de aquí y de allá van pasando hasta llegar a Santos, son de este País.

No acaban con esta inestable y perturbada sociedad que soporta, persiste; en medio de tanta inexplicable situación, pero lo mejor es que podemos exclamar como los uruguayos estrellados en los Andes ¡estamos vivos!

A todos toca la corrupción, aterrorizamos cuando abrimos la puerta a esa historia, de inmediato el hedor huye por las ventanas, nos pellizcamos, hemos sobrevivido, pasar por ciertas estatales es exponerse al contagio, no es el fin, siempre otra esperanza, otro País.

¿Cuántos Colombianos nos sentimos hoy  sobreviviendo? El empresario que vio cerrar su negocio, el desempleado cansó de tocar, el "nuevo pobre" nosotros,  que veníamos de una clase media otrora satisfecha, el ahorrista despojado de su modesto capital, el hambriento agiotista, el trabajador social desesperado por ayudar, el periodista arrodillado, todos  comprobando lo que pareciera imposible, existe un país por el cual sobrevivir.

Todos los días salen leyes, decretos, ordenanzas, acuerdos y normativas para ajusticiar y gobernar el Estado y orientar al ciudadano. Nadie teme a la justicia, el “nuevo” Código de Policía es una burla, bien editado, para colgar más medallas al pecho, pero sin ciudadanos para asimilar ni policías para hacerlo cumplir. Pero hay País.

Las “putas” se tomaron literalmente las guarapearías de la circunvalar, los ambulantes aturden a perifoneo, comerciantes que abonaron espacios públicos, (conocidos como andenes) a sus almacenes, apetitosa comida callejera sin higiene, conductores enjutos, arrestados, marihuana y más gente en los puentes, vallas deshechas y sin funcionarios públicos que temen abandonar su escritorio porque también son asaltados al tomarse un vino; y, sin estadio ni responsables de que no lo haya, eso también es País. Las crisis sociales no nos van a matar, enseñan, eso sí, y mientras haya País…