sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-03-03 08:52

Cavilando

Ernesto Cabrera

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 03 de 2017

La pretensión de todos en el país, es la de estar tranquilos, incluso la tranquilidad trasciende sobre si la proliferación de los "actos de corrupción" nos está llevando a un  "estado de corrupción". “Debemos estar tranquilos” reitera día a día el gobierno Santos. Ello es demasiado grave.

El síntoma del agravamiento salta a la vista cuando frente a las conductas corruptas ya nadie se sorprende, de alguna manera pareciera cuando hemos empezado a aceptar que la corrupción es un componente que nos toca o que este gobierno terminó de imponer a su arbitrio.

La violación a la carta magna, es una violación a los derechos y deberes que una sociedad constituida como nación debía proteger gozar y cumplir respectivamente, este gobierno la quebranto sin condicionamiento diferente que al de ajusticiar al país los próximos 3 lustros.

Pero, como ahora todo se falla en derecho y se justifica y asentimos porque es algo que no sabemos, y pareciera reservado a los juristas inmortales de nuestro precario sistema.

Acaso el fallo en derecho implica mancillar la razón, la lógica, la dignidad, la equidad, la verdad, la protección de vida. ¿Puede la justicia ser subjetiva? Y ¿el respeto que ella reclama igual?

Las recientes revelaciones por el caso  “Obredecht” y otros conexos que nos han golpeado en estos últimos días han venido a confirmar que el grado de corrupción que padecemos los colombianos es mucho más grave de lo que aún los más escépticos suponían.

Ligada estrechamente la clase política al caso, las conductas de congresistas, exministros, jueces, incluso la del ex – superintendente financiero Gerardo Hernández que vivió sobre sus narices la atrocidad de Interbolsa, ahora  recompensado por Santos al nombrarlo como flamante codirector del Emisor. ¿Entonces?

Nos queda creer en algunas instituciones no tan asfixiadas como la fiscalía de Martínez y la procuraduría de Carrillo. En sus manos está el rescate, incluyendo a jueces y magistrados que aún no están sometidos como el Congreso y el ejecutivo.

¿Debemos estar Tranquilos?