sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-03 08:30

Cavilando

Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 03 de 2017

El nuevo código nacional de policía  debe orientarnos en la recuperación de la sensatez y dejar de creer que el mundo es sólo drama. Si bien nuestra convivencia se rodea de un epidémico panorama de incultura, existen los mecanismos suficientes para evitar lamentables consecuencias.

La alarmante frecuencia, y de manera creciente, aquellos casos en que las normas sociales junto a las autoridades son víctimas de  conductas incluso criminales que no son penalizadas, sus actores  no bien se ven libres, vuelven a atacar.

El nuevo código con  243 artículos, entrado en vigencia el pasado lunes 30 de enero – acorde a los nuevos tiempos y necesidades – ley 1801 de 2016 contempla y tipifica notables conductas asociales que  serán  multadas.

La aplicación pedagógica se realizará por seis meses y permitirá divulgación considerable, entenderemos todos que los derechos vulnerados tiene como hacerse valer. Ello también evitará que las autoridades no dieran abasto con el aluvión de casos que nos abruma y que   códigos anticuados no ayudaban. No es necesario crear más cárceles, a estas causas que son incidentales, por encima del precario sistema de justicia y delincuencia creciente, nos debe sobrevolar la ideología del abolicionismo o la destrucción de ese poder punitivo que permeó nuestra sociedad.

La aplicación de la normatividad ha de implicar “mano dura” sin que se afecte la garantía y  el principio de que todo sospechoso es considerado inocente hasta que se pruebe lo contrario y que debe gozar por ello de un pleno derecho de defensa.

En el entorno que nos tocó como asistentes a esta época es evidente la agresividad de conductores de todo tipo de vehículos que han creado con su leguaje de pito,  peatones insensatos, con quienes se  riñe el asfalto y se violan las normas que regulan la movilidad.

La observancia nos permite determinar instituciones que absorbieron espacios públicos, sin plataformas de servicio, clínicas y centros educativos deben propender por agilizar sus servicios sin caotizar la movilidad.

Tienen las autoridades una nueva herramienta sin excluir otras acciones jurídicas incluso penales para hacer más amable la cotidianeidad, proteger el medio ambiente y de manera general la seguridad anhelada.