sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-23 08:19

Cavilando

Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 23 de 2016

¡Papá! si me vas a regalar algo en navidad… que sea un balón de fútbol. Uno de verdad que remplace la "brincona" pelota de caucho con grabados muñecos de colores… además es muy pequeña y quema las piernas.

Sucedía en los años setentas, un balón era un imposible, era un mito que se bajaba a las  historias de casa, escuela y  barrio. Todos jugábamos con la pelota o cualquier cosa que ella pareciera, después de cada  juego había una historia, las tardes eran vacaciones todo el año y cada gol un poema, eran historias del futbol de barriada  que por su nimiedad pasamos desapercibidas.

Escuche de Juan José Pizutti, años más tarde decir "En argentina cada pibe nace con un balón al lado de la almohada" Entonces volvía a ese  25 de diciembre del 70 y con mis 8 años, debajo del "arbolito navideño traído del chaparro" era imposible pese al papel regalo que le cubría, no percibir que un balón había llegado, era un balón de verdad, tenía 18 paneles, era de cuero café, valía los regalos de los demás en casa, era maravilloso, no sugería cogerlo a patadas, olía al encanto del futbol, ¿cómo sería marcar un gol con él?, ¿cuál sería el afortunado pie y qué alegría sentiría su dueño?,  pero igual el arquero  y todos diciendo "ese balón es único; que goles hace".

En Colombia, las escuelas del 75 con Pele despertaron un interés por el balón, el país, debía prepararse para el mundial del 86, el comercio trajo todos los balones, pero  la fiebre desbordó con “Tango” el balón de Argentina 78.

Muchos disfrutamos en las calles y canchas marcadas con piedras, el balón que pronto se raspaba y perdía color y hasta su aire en la disputa, o por decisión o pérdida llevaban al dueño del balón a irse, entonces de la  rabia nacían otras historias.

Al paso del tiempo y de  pantalones cortos a  largos, las colombinas por el cigarro,   las frías tardes domingueras  y graderías de varios estadios, los medios deportivos, el amor de mi padre, me atornillaron al  Santa fe. Entendí  que  fútbol no es un circo, es un deporte en donde nunca pierdes la confianza de ganar sin importar cuantas veces suceda. Ahora sucedió  y  celebramos.

Papás,  si van a recibir  algo en esta navidad, que  sea la sonrisa de un niño cuando le regales un balón. Feliz navidad.