Cavilando
Por Ernesto Cabrera Tejada
¿Quiénes somos? somos un país, con sus prejuicios y sus tradiciones, varias veces lo hemos dicho.
Creyentes o no de la navidad hacemos de la época una celebración consumista.
Los no creyentes, inventan su similar en el tiempo de adviento, respetan profundamente nuestra celebración del nacimiento del hijo de Dios, ellos tienen su propia concepción, pero les resulta inocultable conciliar como nosotros en la búsqueda con el ineludible hecho de la muerte.
Exigimos de Dios algo más que lo que ofrece la fe cristiana. Por ello la tendencia a otras iglesias y creencias, la tendencia a lo oculto por ejemplo, estas ciencias aún no revelan genuinos secretos, se estancan en la promesa del secreto que explica y justifica todo.
La gran ventaja de estas situaciones politeístas si se quiere es que cada quien llena el vaso vacío de su creencia con su propia fe, sus miedos y sus esperanzas.
G.K Chesterton escribió “que cuando uno deja de creer en Dios, acaba creyendo en cualquier cosa”. Rubinstein decía “no creo en Dios, creo en algo más grande” Nietzsche “Dios no existe” y Eco "Supone que vivimos una era escéptica en que agoniza la credulidad del Dios cristiano y la plétora de nuevos ídolos”. Todos tuvieron su razón.
La educación con la crecimos y pese al abandono de la Iglesia y las conductas violatorias de algunos sacerdotes, este diciembre, como de costumbre, asistimos a los oficios, hacemos el pesebre, como lo hicieron nuestros padres. Juntos, cómo lo vivimos desde la infancia, sentimos un respeto generoso por las tradiciones cristianas, que –en cuanto ritos para hacer frente a la muerte– tienen más sentido que las alternativas puramente comerciales".
Pero determinado está que en nuestra sociedad si se es cristiano, judío, musulmán, budista o ateo, que en estos días existe un solo deseo; que pase una ‘Feliz Navidad’.
La historia no se acaba si en los próximos días millones de católicos y cristianos acuden a la iglesia para recordar el nacimiento de Cristo, mientras los demás se limitan a desearse unas Felices Navidades. La Navidad ha sido una época de celebración, alegría, buenos deseos y regalos. Desear ‘Feliz navidad’ no puede ser más que marcar una diferencia, no será una guerra.
