Cavilando
Ernesto Cabrera Tejada
Sentado en los fierros torcidos del tren explotado en Santa Clara,(monumento revolucionario) viví la emoción de Celia, una cubana alegre como el sol, agradecida con la vida, científica, idólatra de Fidel, “mira a mis cincuenta y seis mi vida, la de mis hijas son obra de él. Serví a la revolución saliendo a trabajar a cambio de bienes materiales para todos”.
Celia se siente privilegiada, yo le veo consumida en un ideal soportado en precariedades que paradójicamente agradece. Además pese a su erudición mantiene un concepto diferente de libertad que yo jamás acabe de entender.
Sin duda Fidel Castro fue revolucionario hasta el último día de su muerte biológica, políticamente sucedió en medio de ese proceso de cambio que soñó y poco a poco le distanció de ese país “paraíso de los trabajadores”
Entendimos con su ejemplo: el comunismo sirvió para derrumbar un régimen corrupto, pero luego fue incapaz de crear una sociedad moderna, progresiva y libre.
Sus heroicas gestas encaminadas a la toma violenta del poder, a la transformación integral de Cuba y de sus relaciones con el mundo, el asalto al cuartel Moncada, el exilio en México, el desembarco del Granma, la guerrilla de la Sierra Maestra y la explosión del tren en Santa Clara, fueron minadas por tórridas historias de violación, purgas en la dirigencia revolucionaria, dominio de la esfera pública, aniquilación de opositores por medio de ejecuciones, arrestos y exilios, control de la economía, la sociedad civil y la cultura por parte del Estado.
Cada vez que llegué a Cuba surgió el imaginario de cómo sería ese país en libertad. Cómo pintaría Cabrera y que cantaría Milanés, algunos abonan la educación como privilegio, pero insisto de nada sirve saber tanto si se desconoce la libertad.
Celia seguirá feliz, ahora abuela y el sabor de una nueva Cuba, “no todos quienes nos quedamos con Fidel somos chusma, allá al otro lado se fue lo peor”
Se percibe año tras año que Cuba sale de esa etapa confusa, son inevitables los cambios económicos y políticos, como en letanía el fidelismo es abandonado incluso por las prácticas de su actual gobierno. Celia, adolorida ahora, seguirá adorando a Fidel mientras otros lo odian, yo creo que la historia se hará cargo de sus acciones.
