sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-11-18 12:10

Cavilando

Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 18 de 2016

"La religión es el opio del pueblo", escribió Carlos Marx, ¿tenía o  no tenía razón? El gobierno actual aprovecha el circo que los medios hacen de cualquier tema. La Selección nacional de fútbol es un caso reciente.

Marx pensaba que la religión es una manera de anestesiar al pueblo para que se olvide de sus auténticas reivindicaciones, que esta función no la cumpla la religión no quiere decir que no queden otros caminos en dirección del mismo objetivo. Tenía razón Marx, El fútbol y la TV te cambian la vida.

Este intento de desviar al pueblo de sus auténticos intereses se ha repetido una y otra vez en la historia, sobre todo en las épocas de decadencia. Cuando Roma había perdido la virtud cívica que le había dado su esplendor, concibió un método de distracción que se hizo famoso bajo el lema "pan y circo".

De lo que se trata entonces es de distraer al pueblo de sus verdaderos intereses, fijando su atención en zonas políticamente inocuas, menos peligrosas para el Gobierno. El pasado fin de semana mientras el puente festivo era la distracción de miles de colombianos y efusivos con la venta que los medios hacían del juego con Argentina. Se promulgó un nuevo acuerdo de paz con pretensiones de limitar casi a horas su aprobación.

El día martes, día del  encuentro futbolero  los medios sacaron  de  sus ocupaciones a miles de nacionales que bajo  cualquier disculpa desistieron de sus labores, queda demostrado el indudable impacto popular de la televisión y del fútbol.

La desilusión del marcador adverso hizo aterrizar al país sobre sus temas de actualidad, pero y entonces el documento del “nuevo tratado de paz” esta vez se menguó por cuenta de la extirpada próstata del presidente, el “gran” tema abordado desde las tonterías de J. Mario, las burlas “fofas” de la radio, y los encopetados directores de noticias pusieron en un segundo y hasta tercer plano lo que no debe perder trascendencia por las mismas implicaciones que tiene el proceso de paz.

Que el nuevo acuerdo conlleve la importancia enunciada, no implica ni olvido, ni  inmediatez de aprobación que quiere Santos y De la Calle. Es entendible que llegar a Oslo el siguiente mes  sin una firma y sin el respaldo de las mayorías no será bien visto. ¿Pero?