Cavilando
Ernesto Cabrera Tejada
“Los Americanos terminarán haciendo lo correcto, después de haber intentado todo lo demás” dijo alguna vez el ex primer ministro británico Winston Churchill.
Y es que la respuesta en las votaciones del martes pasado es muy clara, América para los americanos. Ello incluye a quienes inmigraron del mundo y hoy son ciudadanos legalizados allí, dispuestos a defender su condición del mayor peligro,… la ilegalidad de sus propios coterráneos.
Trump, también movió el corazón con sentimientos, con un discurso frentero, arrogante y patriota. Hechos que con ferocidad el genuino pueblo acompaño, mostrando ese lado ultraconservador que pocas veces evidencian.
Trump y su chabacanería, es auténtico, expresa abiertamente sus insatisfacciones y frustraciones, enfilo al lado de quienes afrontan una situación económica no mejorada desde la crisis del 2008, de los afrodescendientes desilusionados de un presidente negro, de los cansados de las mismas apuestas amañadas de los Clinton, de la seguridad nacional amenazando expulsar asiáticos, europeos y latinos con historial judicial.
Sin el disfraz de oveja mansa que acostumbran los políticos tradicionales del mundo, llevó a su electorado a saber exigir, sin omitir acciones por evitar errores, enfrentó su consecuencia de actuar para aprender y no actuar para no equivocarse resultó. En definitiva Trump entiende muy bien ahora que es un ser, condenado a progresar a través de sus equivocaciones como lo estimó el filósofo español Jorge Ortega y Gasset, sólo se puede progresar si se arriesga.
Esa expresión la entendieron también los norteamericanos entrados en tercera edad, se convencieron de que “ese viejo loco y millonario de ideas raras” es el único que ofrece una posibilidad a los jóvenes que sienten haber perdido parte de ese “sueño americano” cuya definición genérica resguardan desde que James Truslow Adamsonm escribiera “American Epics “.
Para los gobiernos latinos, antes de sentirse temerosos se deben a la obligación de ordenar la casa, sin duda la “purga” crecerá la ilusión americana, pero para las familias de millones de trabajadores latinos implica incertidumbre, las remesas anuales por más de setenta millones de dólares están en juego.
