Cavilando
Ernesto Cabrera Tejada
Dormir en Buckingham es el sueño soñado de muchas personas, ¿por qué no del Nobel de paz y actual presidente de Colombia? No importa que sea un pésimo perdedor, que minimice reclamos, desconozca necesidades y prefiera los clubes, los viajes, el golf y la buena mesa, que visitar y asistir a los “miserables” habitantes de La Guajira y el Chocó.
Situaciones como estas provocan rabia que moviliza en ciertas circunstancias a amplios sectores de la sociedad. Según el periodista británico Jochen Bittner es un fenómeno de dos caras. Sin esos rabiosos ciudadanos, no se da el progreso, ni seguridad social, ni empleos pagados con justicia y estaríamos aún en tiempos medievales y de esclavitud. Pero al mismo tiempo ha sido la epidemia de rabia social la que sembró violencia y terror y que a los ingleses ha llevado a la regresión brutal del Brexit y que exista en Alemania un partido xenófobo, ultranacionalista y antieuropeo con apoyo del 18% del electorado.
En nuestro continente algo similar se produce ahora en las presidenciales de USA, Trump el ciudadano que infunde y provoca rabia es un buen ejemplo. En Brasil según el nobel Vargas Llosa, las movilizaciones fueron provocadas por la corrupción que beneficiaba igual a dirigentes de izquierda y derecha. La rabia cesa con cárcel por igual a ladrones de calle, parlamentarios, empresarios, dirigentes sindicales y gremiales de todos los sectores políticos, un hecho del que sólo puede sobrevenir una regeneración profunda de una democracia a la que la deshonestidad y el espíritu de lucro habían infectado hasta el extremo de causar una bancarrota nacional.
Venezuela agobiada creyó en Chávez y cayó peor, ahora expuesta al hambre reacciona, pero la tiene difícil con fatales alianzas corruptas políticos-militares y la asistencia ideológica de Cuba. Antes, Perú y Chile pasaron por allí y hoy es evidente su crecimiento.
Siempre abra un final a favor de los rabiosos ciudadanos no sin antes sembrar un camino de víctimas, en Colombia ya lo pasamos porque las movilizaciones de la escondida población cada vez es mayor en contra del exclusivismo y la agresión
El sueño soñado en Colombia en paz será derrotar la pobreza sin atacar la riqueza.
