domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-21 05:41

Cavilando

Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 21 de 2016

Somos un país hablando en dos idiomas. ¿Colombia dividida en dos? Ese es nuestro dilema. En términos deportivos pudiéramos pensar si ¿es posible jugar un partido, si un equipo juega al fútbol y el otro rugby? ¿Es posible conciliar disímiles reglas de juego?

Cuando los que juegan futbol marcan un gol, lo celebran, mientras los que juegan rugby lo desconocen porque aceptan como válido únicamente un try. Ganan y pierden al mismo tiempo y no tendría fin el encuentro. ¿Cómo culminar este enredo? Sí, si los rivales decidieran jugar al mismo juego. Sólo así la victoria de uno se convierte en la derrota del otro y la contienda, al fin, tendría un desenlace.

Entonces, cuando los rivales convienen someterse a una misma regla de juego, cuando aceptan el mismo código político, la concordia es soberana. En caso contrario vuelve el desbarajuste. El árbitro de estas variaciones, somos todos, el pueblo.

¿Estamos los colombianos practicando el mismo deporte? ¿Unificamos el verbo ganar?  "ganar" implica ser condescendientes, relegar mezquindades y aceptar que todos sin importar el equipo y el deporte queremos jugar con reglas claras, entendiendo que el  2 de octubre pasado, nació otro deporte en virtud del cual el vencedor ocasional ha pretendido imponer a los demás jugadores sus propias reglas y que el gobierno en su cuarto de hora final con Nobel y todo presenta los mismo fallidos de un juego inconcluso con más de cien años de frustración.

Han de entender que hasta el día en que sus sometidos se empiezan a rebelar interrumpiendo esta acometida autoritaria, podrán inferir  que todos los fracasos que nos afectaron siempre tienen el mismo origen: la ausencia del consenso, de la concordia, entre todos los actores políticos sobre el juego al que querían jugar.

A medida que pasa el tiempo, más y más sectores que el  Gobierno y la oposición  tenía por suyos se suman a quienes proponen reglas de juego trasparentes, iniciando una ofensiva de exigencia a  los poderes y las altas cortes, ellos han evidenciado  que el poder les obnubiló y trascendió violaciones a las reglas y las vocaciones tradicionales del pueblo  que siempre ha querido jugar con  libertad y dignidad.