Cavilando
Ernesto Cabrera Tejada
Han pasado quince días desde la última celebración mexicana de su independencia, “El grito de Dolores” y constituye el mejor ejemplo de fervor nacional hecho cohesión. Un verdadero pacto social recogiendo el quehacer colectivo, integrado por todos, el pueblo y el gobierno desde la base de su cultura y su historia, todos los mexicanos enarbolan un nacionalismo único, una fuerza representativa en el “tri”, en todas sus dimensiones que confluyen sin duda en una gran cohesión nacional.
Cohesión social quiere también decir cohesión nacional, y la hemos entendido como esa capacidad de la sociedad para asegurar el bienestar de sus miembros, disminuyendo las disparidades y evadiendo la polarización: una sociedad cohesionada es una totalidad de ciudadanos libres que la conforman y se sienten iguales en sus derechos y deberes, que persiguen objetivos comunes por medios democráticos y en la cual nadie queda marginado por razón de su raza, procedencia, religión o condición social. ¡Suena y se lee muy bien!...
En Colombia, el tormento del dolor y la violencia, dueños de varias generaciones se mitiga en la insuficiencia de alinearnos. Sólo algunas escaramuzas “pagas” o de activistas empleados públicos salieron el lunes a celebrar lo que desde Cartagena se mostró al mundo; un acuerdo y una gran cohesión, falso. Tampoco se celebró el 23 de agosto y tampoco se celebrará el 2 de octubre. No hay correspondencia de celebración, la vacilación no en cuanto al “qué” sino en cuanto al “cómo” divide, y ante la insuficiencia el gobierno impone, nos invita a un partido el próximo domingo, que ya ha jugado y asegura haber ganado.
La cohesión nacional alude tanto a las disposiciones individuales como a la oferta de la sociedad para incluirnos como individuos en la dinámica del progreso y el estado de bienestar, allí somos fallidos.
Dicho estado debe estar en suficiencia para lograr un pacto social en virtud del cual se realicen significativas relaciones y transferencias, de los activos a los pasivos, de los que tienen más a los que tienen menos, de los adultos a los menores y cuando menos como los mexicanos unidos desde su concepción histórica a su bandera a sus colores a sus sentimiento nacionalista.
