Cavilando
Ernesto Cabrera Tejada
James Wilson, criminólogo norteamericano, escribió que "el drama del poder es que pone a personas ordinarias frente a tentaciones extraordinarias". Lo habíamos estudiado en alguna clase sobre comportamiento social en los años ochenta, por la misma conducta de algunos hombrecillos de esa actualidad nacional.
Leyendo las memorias de Julio E. Sánchez Vanegas, sí -el hombre de la televisión, de JES y Concéntrese,- en contraposición de lo expuesto arriba, un dedicado hombre de medios, exitoso y visionario, con más de sesenta años de historia, entrevistas a las más grandes figuras del cine, la música y el espectáculo, dueño de las trasmisiones internacionales de mayor recordación como son los premios Oscar y el concurso de Miss universo. Pese a todo ello, jamás alcanzó lo que su propia experiencia y búsqueda de mundo le debió dar, un canal de TV.
En sus propias palabras, frente al expresidente Ernesto Samper “solicité con documentos no entregar la TV a grupos económicos, que no le convenía descabezar a los verdaderos gestores de la misma”. Con su cinismo, (Samper) prometió revisar y estuviera seguro que eso no pasaría. Al salir de palacio, uno de sus asesores al referirle el hecho, me dijo: “Eso no le crea al gordo, es un mentiroso, así contesta a todos y luego hace lo contario”. El país más tarde reconocería no solo a un tipo ordinario y mentiroso sino enredado con narcotraficantes que han destrozado la ilusión de una sociedad equilibrada.
Las tentaciones del poder son "extraordinarias", ¿cómo podrían resistirlas los hombres "ordinarios"? Para el escéptico Wilson, lo asombroso no es que haya corrupción sino que no haya más todavía. Porque sólo hombres "extraordinarios" podrían resistir las tentaciones del poder. Y esos gigantes, lo sabemos, escasean.
No hay duda de que, al llegar al poder, innumerables timbres y contactos abren al enriquecimiento personal que supera cualquier fantasía, ¿acaso recuerdan ahora a alguno por estos lares? Tenemos un momento histórico y muy elocuente, el plebiscito del 2 de octubre, no es el SI de Santos, ni el NO de Uribe, es “usted” y su conciencia con SI o NO. Sólo así seremos extraordinarios para saber enfrentar de manera extraordinaria esta sociedad.
