Cavilando
Ernesto Cabrera Tejada
Denunciar requiere de un gran valor, no cualquiera se atreve a señalar la verdad, y no por gusto a la mentira pero por temor a ser víctima de agresiones atroces como las que hemos conocido. La diferencia es que a quienes sucede son a quienes se atreven ejercer en periodismo de verdad. A palabreros y fulleros que asumen en periodismo no les va a pasar nada porque pese a su infame lenguaje, carecen de esa filosofía de decir la verdad.
Michel Foucault, filósofo francés, sostuvo en su última conferencia en 1984, sólo tres meses antes de fallecer “la vieja cuestión, tradicional en el corazón mismo de la filosofía, de las relaciones entre sujeto y verdad", menciona la verdad, decir la verdad, implica una cierta manera de ser, una práctica. Y no es raro encontrar en nuestro entorno ejercedores (sic) de prensa que como se expresan son.
La verdad, las relaciones de poder y la construcción subjetiva de la relación del sujeto –periodista- con la verdad, resultan seriamente cuestionables, decir la verdad lleva al riesgo de perder la vida, de allí el título de esa última conferencia de Foucault en Buenos Aires. El coraje de la verdad. Periodistas serios siempre evidenciaron violencias a su vida, no hay filosofía sin riesgo y la de hacer verdad es evidente, lo tiene.
¿Cuál será la forma del sujeto que dice la verdad en nuestro medio? Sin análisis pero mucha alharaca se premian ejercicios periodísticos, sólo entre quienes tiene esa debilidad de reconocimiento. Ello no es del todo malo si se logra en ejercicio de la búsqueda pura del periodismo.
El mejor ejemplo lo descendemos; los cuestionamientos a funcionarios públicos de nuestra región tuvieron carácter premonitorio, a la crueldad desfalcaría se suma la de inocentes vidas humanas. La malograda obra en el estadio de fútbol es una suma de errores no denunciados en su momento. La verdad se escondió y sólo ante el hecho no tan obvio desgarraron vestiduras “exigiendo” se requiera a los responsables. Me uno y los primeros en expresar han de ser alcalde y gobernador anterior con buena parte de sus secretarios.
¿Responsables? ¿Cohonestadores? Los que contrataron, los que evidenciaron faltas y callaron por motivos que casi siempre duele reconocer en el mal llamado ejercicio del periodismo.
