domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-06 08:29

Cavilando

Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 06 de 2016

Cavilando nació del pensamiento y las primeras letras en las columnas de esta mano en los años 90’s.

Recordé que soy de una generación renuente y ritmo ye-yé, (60´s) no por ello desentendido del plebiscito  2016 que va a ponernos frente al desafío de aprender  a vivir en paz. Creer y enseñar que lo imposible se puede volver posible y que el drama de nuestra historia  puede pasar por una comedia de gobierno  o irse a las crónicas de futuro con Paul Amadeus Dienach.

El compromiso de todos -en acuerdo o no a sus políticas- de no retorno a la violencia se refrenda en el plebiscito que va a responder a las necesidades del gobierno y las farc, pero cualquiera sea su resultado, va a responder al fortalecimiento del Estado social de derecho, en la que cada vez sus ciudadanos conformantes son más instruidos y más dispuestos a incluirse sin importar su generación.

El país ha cambiado, de la generación grandiosa, o “vieja guardia” de (1901 – 1924), la silenciosa o de los promotores (1925-1943) la baby boomer (1943-1960) la bumerang o “X” (1961-1981) la “Y” de (1982- 2001) hemos llegado a la “Z” o millennials (desde 2002). La gran diferencia está en que los jóvenes de hoy prefieren vivir el presente antes que asegurar el futuro, son inmediatos e inmersos en la era digital.

Las generaciones en el país han soportado “un siglo contradictorio de la paz y de la violencia. Inició con el fin a la guerra de los Mil Días, y terminó con la oleada de violencia generada por la incoherente mezcla de subversión, paramilitarismo y narcotráfico” escribe en su obra “El siglo XX colombiano: Cien años de progreso asombroso y de violencia sin fin” Enrique Santos Molano.

Los años vividos del siglo XXI, igual de agitados mantienen la inconformidad en la nueva generación millennials pero con un grado de optimismo que les permite introducir modelos sociales nuevos que están provocando una vida social más cívica que idealista, más identificada con la libertad y  fundamentada en dos vías claves; la infancia y la educación.

El plebiscito 2016 hará una lectura real de lo que el país quiere, tenemos días para digerir los acuerdos de La Habana, refrendarlos o enmendarlos pero no tragar entero.